Tema 42. Imperialismo y expansión colonial. Los conflictos internacionales antes de 1914

El tema 42, dentro del bloque de Historia en el temario de Geografía e Historia, resulta clave para entender las relaciones de dependencia en el mundo actual. Los conceptos de subdesarrollo o Tercer Mundo, que surgirían a lo largo del siglo XX, hunden sus raíces en las relaciones de dominio y subordinación que se establecieron mucho antes. Todo opositor debe manejar las claves esenciales de este tema para poder explicar el mundo actual a sus alumnos.

A partir de mediados del siglo XIX las potencias europeas, además de EE.UU. y Japón, llevaron a cabo un intenso proceso de colonización para controlar vastos territorios lejos de sus fronteras, sobre todo en África y Asia. Varias son las causas que explican la expansión. En primer lugar el fuerte crecimiento de la población europea que provocó una fuerte corriente migratoria. En segundo lugar, la denominada revolución de los transportes, la aparición de los barcos de vapor multiplicó la capacidad de transportar mercancías y personas. En tercer lugar, obviamente, las grandes posibilidades económicas que las colonias suponían para las metrópolis. Por último, la posesión de colonias suponía una demostración de poder y una ventaja geoestratégica frente a terceros países.

A finales del siglo XIX se vivían situaciones muy diferentes en los distintos continentes. En América ya se habían llevado a cabo todos los procesos de independencia (con algunas excepciones como Cuba y Puerto Rico). Asia presentaba zonas de colonización bien delimitadas con Inglaterra en el sur (India) y Francia en el sudoeste (Indochina), junto a algunos enclaves de Portugal y Holanda. Era en África donde las potencias europeas estaban lejos de controlar un territorio inmenso y que en 1880 aún permanecía casi inexplorado a excepción de las zonas costeras. La conferencia de Berlín convocó a las principales potencias colonizadoras para dirimir la ocupación del continente africano y tuvo como consecuencia la intensificación del proceso ante el temor de algunos países a quedarse excluidos del reparto de territorios. Inglaterra consiguió un vasto territorio africano, de Egipto a Sudáfrica, lo que unido a sus posesiones en la India, Oceanía y Norteamérica, hacían del Imperio británico el más poderoso del mundo.

Los conflictos por el control de los territorios de ultramar se unieron a los viejos conflictos continentales, sobre todo en los Balcanes, zona muy inestable a causa de la debilidad del Imperio turco, sin fuerza para ejercer el control. El resultado a principios del siglo XX fue la alineación de las potencias en dos grandes bloques en torno a Alemania y Francia.

Como siempre, os proponemos un breve test para estimular la competencia entre opositores. Ya sabéis, quien pierde paga los cafés. 😉

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