Tema 67. Análisis de la Constitución de 1978

Este tema constituye un caso especial porque parece difícil encajarlo en alguno de los tres bloques del temario, Geografía, Historia o Arte. El temario muestra algunas ausencias llamativas, por lo menos en lo que a Historia se refiere, algunos acontecimientos históricos fundamentales aparecen tratados de refilón. Tal es el caso de la Revolución francesa (Tema 37. El debate historiográfico sobre la Revolución francesa), la Segunda Guerra Mundial (Tema 51. Repercusiones de la Segunda Guerra Mundial…) o la Transición española, de la que apenas se pueden dar un par de pinceladas en este tema 67, por cuyo título cabe deducir que está dedicado a analizar el propio contenido de la Constitución y no el proceso histórico del que surgió. En todo caso, parece evidente que todo opositor que se precie debe conocer el marco de derechos y libertades en el que vivimos.

Las constituciones españolas

La historia del constitucionalismo español arranca a principios del siglo XIX, un siglo en el que aparecen hasta ocho constituciones, algunas de las cuales ni siquiera llegaron a entrar en vigor o tuvieron una vida muy corta. Las constituciones se fueron sucediendo como si de un movimiento pendular se tratara, a una de corte liberal le sucedía otra de corte moderado y viceversa. El liberalismo trató durante todo el siglo de introducir la soberanía nacional y el sufragio universal pero apenas llegaron a tener vigencia durante unos pocos años. Prevalecieron la soberanía compartida, que otorgaba capacidad legislativa a la Corona y el sufragio censitario. Tras el breve y convulso periodo de la Segunda República, hubo que esperar a 1978 para ver plasmados en una Constitución los principios del liberalismo político.

La Constitución de 1978

La aprobación de la Constitución de 1978 supuso la incorporación de España al grupo de los países democráticos, el derecho comparado muestra que es similar a las del resto de países de Europa occidental, en las que se inspira.

La necesidad de llegar a acuerdos para concluir con éxito el proceso constituyente obligó a que la ponencia dejara algunas cuestiones abiertas para ser después resueltas por el legislador ordinario, lo que dota al texto de flexibilidad para adaptarse a situaciones cambiantes, pero deja temas, como la organización territorial, que parecen no solucionarse nunca de forma definitiva.

La flexibilidad, por otra parte, es una virtud necesaria en una Constitución que se pretende duradera, en muy poco se parece la España actual a la de 1978. Pero a cambio exige a las fuerzas políticas un permanente esfuerzo de negociación y consenso sobre lo fundamental. De acuerdo con Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los siete padres de la Constitución, la vía del diálogo es la única vía leal a la Constitución.

Un test para opositores

Como siempre, dejamos un test a vuestra disposición para que pongáis a prueba vuestros conocimientos sobre los aspectos más importantes de la Constitución. Tratándose de un tema clave que afecta a nuestra vida diaria y está permanentemente en los medios de comunicación, es obligado subir la apuesta. Quien pierde paga pincho de tortilla y caña. 😉

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