Tema 48. Fascismo y neofascismo: caracteres y circunstancias en que se desarrollan

Este es un tema de actualidad que desde luego no puede faltar en el temario y que todo opositor que pretenda presumir de conocer el mundo actual debe dominar. El fascismo fue un movimiento político clave en el periodo de entreguerras. Del mismo modo, en la actualidad emergen partidos de corte claramente neofascista junto a otros que, aunque parecidos, son de difícil clasificación. Resulta imprescindible, por lo tanto, conocer las circunstancias en las que dichos movimientos surgen y se desarrollan.

Del fascismo al neofascismo

Si el siglo XIX había vivido el auge de los movimientos que reivindicaban el liberalismo político y las libertades individuales, el primer tercio del siglo XX vivió el éxito de los movimientos políticos antiliberales. A finales de la década de 1930 las libertades atravesaban un momento oscuro, la democracia apenas sobrevivía en unos pocos países. Millones de europeos vivían bajo gobiernos que negaban las libertades individuales y perseguían duramente la disidencia. En aquel momento el fascismo parecía representar una fuerza renovadora de futuro.

El final de la Primera Guerra Mundial sumió a Europa en una profunda crisis, no solo económica, sino también política. El triunfo de la revolución en la URSS hizo ver a las fuerzas tradicionales que el movimiento obrero suponía una amenaza real. Allí donde las élites nacionales no se sentían suficientemente fuertes recurrieron a la alianza con el ejército o con grupos exaltados ultranacionalistas para mantenerse en el poder y reprimir duramente cualquier atisbo revolucionario. Es cierto que algunos elementos clave del fascismo hunden sus raíces en el siglo XIX, pero el final de la guerra creó las condiciones para la hegemonía de las fuerzas antiliberales.

Después de la larga época de bonanza económica que siguió a la Segunda Guerra Mundial, la posterior crisis económica provocó que Europa viviera la aparición de grupos neofascistas que recuperaban algunos elementos del fascismo de los años 30 como el ultranacionalismo, la violencia o el odio al extranjero.

A comienzos del siglo XXI han aparecido algunas fuerzas populistas de carácter ultranacionalista y xenófobo que en algunos aspectos, como el de la inmigración, pueden recordar el discurso de los partidos neofascistas, pero que en otros tienen posiciones cercanas a la socialdemocracia. Sirva como ejemplo el Partido de los Finlandeses, que defiende un fuerte nacionalismo étnico, una política económica de izquierda y valores sociales conservadores.

Un test para opositores

Un breve momento de entretenimiento para aliviar el cansancio y la tensión del estudio. Asociar imágenes e ideas siempre es una magnífica forma de facilitar la memorización. Ya sabéis, quien pierde paga los cafés. O si os sentís con suficiente ánimo, podéis subir la apuesta: quien pierde paga café y cruasán. 😉

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter