Cinco claves sobre el análisis de “Las puertas del baptiesterio” de Ghiberti. Oposiciones comunidad gallega 2017.

La comunidad gallega optó en el apartado de comentario artístico para las Oposiciones de Geografía e Historia por incluir un clásico de la escultura en bronce para su examen de 2017: La escena de David contra Goliat de las puestas del baptisterio del Duomo florentino. Esta es una obra clásica, fácil de identificar y sencilla de comentar. Sin embargo, hoy el equipo de Opohispania repasa cinco aspectos clave para su análisis que no deberías dejar pasar si quieres que tu comentario destaque sobre el resto en las pruebas de las oposiciones. Manos a la obra.

La evolución dentro de la obra.

Esta versión definitiva de las puertas del paraíso tardará veintisiete años en realizarse. La maestría de Ghiberti como escultor y orfebre quedará consolidada en este genial esfuerzo. Sin embargo, lo más interesante radica en cómo, a medida que avanza el proceso creativo de la obra, su ejecución se vuelve más compleja. Esta complejidad ha sido identificada con la incorporación progresiva de elementos innovadores a los cánones clásicos de la escultura florentina. La incorporación de figuras arquitectónicas, de elementos de la naturaleza o de una, cada vez más, acusada perspectiva son muestra de ello. Ciertos autores destacan la labor de su hijo Tomasso Ghiberti en las últimas fases creativas de la obra, como pieza clave en la transformación estilística del conjunto. De hecho al acabar la obra, el escultor, ya contaba con más de setenta años, por lo que para muchos esta obra supone la cima de su evolución como artista.

Ghiberti el humanista.

Para comprender en un sentido amplio la dimensión de la obra escultórica de Ghiberti es necesario aproximarnos a la faceta humanista del escultor. Ghiberti fue además de escultor, arquitecto y pintor un verdadero humanista. Fue coleccionista de arte clásico, convivió con intelectuales de la época que influenciaron su forma de entender la escultura y los valores estéticos. Estudió de forma autodidacta los clásicos como Plinio, Vitrubio o Ateneo el viejo. Además publicó su propio tratado de arte denominado “I comentari” donde revisa la historia del arte clásico y del trecento italiano, legando a la posteridad un demostración de erudición y análisis poco propios de su tiempo. Debemos rastrear en esta faceta intelectual del autor las referencias clásicas que localizamos en su escultura, y comprender así en que medida el trabajo de Ghiberti es una puerta al cinquecento.

La vertiente matemática del genio.

Ghiberti fue un artista muy preocupado por insuflar una base geométrica y matemática a su obra. Una de las claves de su trabajo “I comentari” estuvo precisamente en los estudios ópticos que el autor florentino realiza en torno a la proporción en las artes figurativas. Esta fue la gran aportación de sus reflexiones sobre el arte clásico y no dudó un instante en aplicarlas. Las puertas del paraíso son un genial ejemplo de la ejecución de este proceso. Su estudio sobre la perspectiva es apreciable en todos los paneles de la obra y en detalles clave como la composición y la escala de los componentes.

Una pintura encerrada en una escultura.

Autores como E. Gombrich recuerdan que la escultura de Ghiberti en cierto sentido recuerda en su composición a los cuadros del cinquecento. Esta propuesta fue un modelo presentado al ya famoso concurso organizado en la ciudad de Florencia por el gremio de comerciantes. Las claves de su éxito, por encima de otros escultores de la época ya consagrados como Verrochio, hay que buscarlas en elementos muy originales tradicionalmente adscritos a la pintura. Así, el uso de elementos arquitectónicos clásicos, la autonomía de cada elemento o el uso de cierta perspectiva con punto de fuga, hacen de este conjunto una obra muy singular en su tiempo.

 

Un programa iconográfico unificado.

Lo de menos es la temática de David frente a Goliat. Porque detrás de este encargo se encuentra un potente bagaje iconográfico propuesto por un comité de sabios encabezado por el propio canciller de la república Leonardo Bruni. Aunque el tema original propuesto era una versión historiada del sacrificio de Isaac, el proyecto premiado acabó siendo un conjunto de diez tableros que versan sobre diversos momentos del antiguo testamento. Algunos autores hablan de la influencia del abad de los camandulenses: Ambrosio Traversari. La trayectoria espiritual e intelectual de esta orden debió influir notablemente en el programa propuesto final. El tablero número nueve es el que nos ocupa. Aquí se representa el momento en que  David decapita a un Goliat que yace derrotado. Esta escena ha sido una de las más versionadas en el renacimiento. El propio Donatello (discípulo de Ghiberti) presentará más tarde su genial versión del David victorioso altamente influido por el trabajo de su mentor en esta obra.

Conviene interpretar el análisis de esta obra aportando múltiples enfoques en busca de solución más global. El comentario más completo debe incorporar el brillante análisis que hace del autor Giorgio Vasari en su obra de 1550 Las vidas de los más excelentes, arquitectos, escultores y pintores italianos desde Cimabue hasta nuestros tiempos. En ella se repasan de forma sintética las diversas influencias que Ghiberti recibirá de su padre y de los ilustres referentes de su época influyendo en su dimensión artística como orfebre y escultor.

La repercusión estética, filosófica y cultural de la obra de Ghiberti es definitiva para comprender los primeros pasos del Cinquecento italiano. Un buen comentario debe poner en valor los aspectos más innovadores y rompedores de una obra, que corremos el riesgo de subestimar en un comentario analítico. Estas claves os ayudarán a no caer en el excesivo formalismo ofreciendo una visión tan divergente como complementaria.

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter