5 claves para el comentario artístico de “Desnudo bajando una escalera” de Duchamp

En el concurso oposición de la comunidad de Madrid para el año 2016 se planteó el comentario de una curiosa obra de Marcel Duchamp: “Desnudo bajando una escalera”. Lo cierto es que lejos de ser un comentario al uso, esta obra esconde detrás algunas de las claves sobre el pensamiento del propio Duchamp, así como del germen de las vanguardias del siglo XX. En la entrada de hoy vamos a daros cinco claves para elaborar un buen comentario sobre esta genial obra.


1. Duchamp y la sexualidad. Se ha escrito mucho sobre la importancia que el genial artista le da al sexo en todas sus obras. No es un secreto que la mayor parte de sus obras esconden una revisión sexualizada. Juan A. Ramírez (“Duchamp, el amor y la muerte incluso”) nos recuerda que para Duchamp la obra de arte debe ser una experiencia erótica, dado que el erotismo y el deseo son partes indispensables de nuestra forma de comunicación. De modo que esta pintura por su temprana fecha y su titulo sugerente es una de las piezas en las que el autor nos introduce en las bases de su filosofía del arte, en un momento en que posiblemente todavía estaba en construcción.
2. El lenguaje como arma. Octavio Paz (“La apariencia desnuda”) reflexiona mucho sobre la importancia del lenguaje en la creación artística de Duchamp. Más allá de si la obra es o no cubista, o si representa o no un desnudo resulta determinante el juego de palabras planteado en el título. En Duchamp la ironía y la manera de formular su creatividad configuran un autentico juego metalógico. Una manera de plantear una filosofía del arte más allá de la clásica visión burguesa, en la que el arte es un reto intelectual y un alarde creativo.
3. Futurismo, mecanicismo. Esta obra además sintetiza las aventuras reflexivas del autor en algunas de las corrientes más importantes del primer tercio del siglo XX. Aunque parezca una pintura protocubista, y pueda ser analizada como tal caben lecturas sobre cómo transita conceptualmente por el futurismo. Y es que al parecer 1912 fue un año clave en su progresión hacia nuevos horizontes conceptuales bajo la influencia por ejemplo de Raymond Roussel. Su paso por el cubismo reflejado en esta obra, sin embargo, será breve. Pronto abandonará este estilo para acercarse a su gran innovación artística el “readymade”. En buena medida gracias al apoyo que encuentra en Nueva York.
4. Cubismo cinético. La influencia de Duchamp en el cubismo es notoria. Picasso y Braque establecerán contactos constantes a comienzos de la década de 1910 en busca de una cierta base intelectual para el cubismo. Sin embargo estos contactos nunca dieron el resultado esperado. El propio Marcel coqueteará en esta fase con el arte cinético (influencia de la fotografía y el cine) y el futurismo en busca de un soporte conceptual del cubismo. Esta obra es probablemente la mejor representación de esta búsqueda. Curiosamente existe una potente relación entre “Desnudo bajando una escalera” y “El gran vidrio”, donde ese concepto de arte en movimiento alcanza las cotas de mayor expresividad. Además esta pintura fue una de las piezas que mejor resultado le dio al autor ya que le supuso cierta fama entre el público burgués europeo.
5. Duchamp en constante cambio. Si por algo debemos valorar a Marcel Duchamp es por su constante evolución en busca de un lenguaje propio. La experimentación conceptual es la mejor firma de Duchamp que transitará por diferentes fases, a menudo, contradictorias entre si y que hacen que su línea creativa parezca ecléctica o inconstante. Sin embargo, es en ese devenir creativo donde se esconde la verdadera esencia artística del genio normando.

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