Uso y abuso: La metodología en la programación didáctica.

La metodología es una de las piezas clave a la hora de evaluar la programación didáctica. A nadie se le pasa por alto que es absolutamente necesario presentar un modelo metodológico innovador y sugerente. Sin embargo, el éxito de las metodologías educativas renovadoras está convirtiendo el diseño de las programaciones didácticas en una producción en serie de clichés metodológicos. Desde Opohispania somos sensibles a esta realidad y asesoramos a nuestros aspirantes de forma que el resultado final se presente equilibrado.
Buena parte del problema radica en que la mayor parte de los aspirantes usa los mismos referentes conceptuales. De esta forma el apartado de metodología termina resultando un catálogo anodino de tendencias de moda, en lugar de una declaración de intenciones. Nuestra propuesta formativa opta por la calidad antes que por la calidad. Es más importante presentar una propuesta sobre metodología que opte de forma nítida por dos o tres estrategias clave, antes que pretender abarcar todas las tendencias de moda. En un ejercicio crítico sobre cómo debemos impartir nuestras clases, el docente debe asumir que cada unidad, temario y cada curso presenta unas características diferentes. Por tanto, las necesidades específicas sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje deben modelarse bajo esa premisa fundamental.

Un claro ejemplo es el del ya archiconocido Flipped classroom (FC). Esta propuesta pedagógica transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase, junto con la experiencia del docente, para facilitar y potenciar otros procesos de adquisición. En esencia el profesor se transforma en un guía adicional que refuerza un trabajo ya hecho por el alumno en casa. La clase se transforma en un laboratorio de experiencias educativas que superan el marco de transferencia tradicional. Sin embargo, no todas las materias son aptas para flipped classroom, ni todo el alumnado presenta unas características aptas para este modelo de trabajo. La programación didáctica adecuada es aquella que identifica los rasgos del alumnado que le ocupa y adapta su propuesta pedagógica a las características de este. Un curso en el que, por ejemplo, el 70% de los alumnos no disponen de conexión a internet en casa no puede depender del visionado de vídeos para el desarrollo de una unidad.

Algo parecido sucede con el Aprendizaje basado en Proyectos (ABP). Fundamentado en la utilización de proyectos auténticos y realistas, basados en una tarea o problema altamente motivador y relacionado directamente con el contenido de la asignatura. Sin embargo, ¿todas las materias pueden ser abordadas desde el punto de vista de un proyecto? ¿Es siempre el proyecto la mejor forma de presentar el modelo metodológico en los cursos de secundaria? ¿En todos?

Hay unidades y materias que por su naturaleza se prestan en especial al desarrollo de proyectos. Y en este sentido resultará crucial presentar una propuesta que se muestre equilibrada y realista. Es muy importante justificar cómo y por qué vamos a acudir a esos modelos de trabajo. Para poder defender una herramienta y/o metodología es fundamental ser consciente de la realidad educativa en la que intervenimos desde nuestra programación y las necesidades que presentan en la materia.

Por tanto, desde Opohispania asesoramos a nuestros aspirantes sobre cómo deben orientar metodológicamente sus materias y cuáles deben ser las claves de un buen apartado pedagógico. Porque en este apartado es especialmente importante no confundir “el buen uso con el abuso”.

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