¿Prepararse las oposiciones individualmente o en grupo?

¿Prepararse las oposiciones individualmente o en grupo?

Photo by John Bell on Unsplash
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Tratamos un tema que a las personas que se inician en las oposiciones les puede preocupar y hasta atenazar ante la toma de decisiones: ¿qué es mejor?, ¿qué hago?, ¿me preparo individualmente o en grupo? Este es el tema que desarrollamos en este artículo, en el que yo contaré mi experiencia, primero como opositor  y luego como preparador.

¿Cómo me preparé yo las oposiciones y por qué lo hice así?

Yo ingresé en el mundo de las oposiciones en 1992, hace ahora treinta años. (Dios mío… treinta años: llevo más de media vida en esto). Eran unos años duros. A mí me resulta gracioso que se hable tanto de la crisis de 2008 y, sin embargo, no se recuerde tanto ni la crisis de los ochenta (la llamada “reconversión industrial” que condujo el Gobierno de González y llevó al paro a centenares de miles de personas) ni la de los noventa (que condujo el Gobierno de Aznar y congeló los sueldos de los funcionarios y paralizó las ofertas de plazas a partir de 1994 para cumplir las exigencias del Tratado de Maastricht (Mastrique en español) y entrar en la zona euro. El caso es que yo me presenté en 1992 con un solo tema a ver cómo eran las oposiciones y luego en 1993 con casi treinta. Era el final de un periodo increíble de regularización pues se acababa de implantar la ESO y había muchas plazas… pero todas para los interinos. No hacía falta aprobar el examen. Simplemente a la nota obtenida en el examen (diez puntos) se le podían sumar (otros diez puntos) las notas de carrera y los cursos y luego un punto por antigüedad, con lo que no hubo una sola plaza en esos tres años (1991, 1992 y 1993) que no fuera para interinos.

El choque con la realidad: las oposiciones de 1994

En 1994 en Madrid no se sacaron ni diez plazas. Éramos casi tres mil opositores de Lengua. Lo mismo ocurrió en 1996 y en 1998. El año que yo saqué la plaza se ofertaron  nueve plazas en Madrid y unas cuarenta en Andalucía. En mi tribunal de Córdoba éramos trescientos y había una sola plaza. Creo que con esto lo digo todo. Era muy difícil conseguir la plaza y la competencia era feroz. Ahí aprendí yo una lección que otras personas no aprendieron: la plaza es solo para ti. No había que hacer temas en grupo, ni quedar para preparar nada, ni compartir comentarios, ni darse informaciones importantes, ni nada de nada. Cuando hay seis plazas y hay tres mil personas… es o tú o yo. Y en esa tesitura, yo prefiero que sea yo. Hay que tener personalidad y explicárselo hasta a los amigos de la facultad. Y si no lo entienden, es su problema. Las oposiciones son una lucha individual.

Las oposiciones en los años 2000. Mis experiencias como preparador.

A partir de 1999 comencé a preparar opositores. Gracias a mi lucha titánica de seis años en oposiciones durísimas, me había hecho mi propio temario, había leído muchísimo más que en la carrera y había hecho decenas de comentarios. Todo solo, aunque supervisado por mi maestro y amigo Jesús Felipe Martínez, con quien siempre mantendré una deuda de gratitud impagable. En mis primeras experiencias como preparador trabajé en una academia de Jerez. Allí todos los preparadores cobraban poco, corregían menos y explicaban los temas. Yo deseché esa idea desde el principio. ¿Por qué explicar un tema o dos a la semana si era imposible que todos llevaran ese brutal ritmo de estudio? ¿Por qué explicar los temas si cada uno llevaba un ritmo diferente de estudio? Sí había una explicación a esta forma de entender la preparación: era la manera de justificar que el temario que se les daba fuera larguísimo, pues las explicaciones eran para acortarlo y era también la manera de llenar de contenido la sesión de cuatro horas de clase y pagar poco a los preparadores. Entre explicación y preguntas, se iban casi dos horas en las que el preparador no hacía nada, pues el temario ya se lo sabía. Los opositores pagaban mucho dinero que se quedaba la academia y no el preparador (eso sí, en cómodos plazos) por un servicio pésimo. Duré tres meses en la academia.

Mis grupos presenciales

Cuando empecé a preparar mis grupos personalmente busqué la calidad desde el principio. No más de doce personas por grupo, temarios adaptados al tiempo del examen, clases prácticas en las que los opositores fueran para hacer cosas (controles, comentarios, exposiciones) y no para limitarse a escuchar. Y lo más importante de todo: individualización. Cada opositor hacía un control y un comentario cada semana y se lo devolvía corregido minuciosamente. Comencé a cobrar más caro que las academias. En realidad, era mucho más barato porque pagando un poco más de dinero (eso sí de un solo pago), recibían muchísimo más que en la academia. 

Opolengua

Cuando lancé www.opolengua.com el 21 de marzo de 2013 (pronto hará diez años), apliqué desde el principio la misma fórmula. Personalización, individualización, calidad, servicio. De hecho, Opolengua nació para que las personas que había en el grupo presencial de Jerez de la Frontera vieran la clase si no podían asistir a la sesión (por enfermedad o porque eran destinadas como interinas a otro sitio). Pronto vi las posibilidades que brindaba Internet, hice un gran curso sobre creación de video-tutoriales y me lancé a producirlos. Para 2014 tenía ya mi propio canal de Yotube y empecé a difundir mi trabajo para toda España. Hoy tengo decenas de cursos de las más variadas temáticas y centenares de videos realizados.

Los riesgos de la preparación en grupo: perder el tiempo.

Yo diría que hay varios riesgos en la preparación en grupo. El primero es confundir el objetivo. A prepararse se va a prepararse y no a hacer terapia de grupo. En los grupos van muchas personas que asisten justamente porque es su forma de obligarse a estudiar. Es decir, no estudian y así se creen que van a estudiar más. Y es posible que así sea. Pero a costa de suponer una rémora para todo el grupo, pues su desánimo, su falta de sacrificio y, en el fondo, sus ganas de justificar por qué llevan años suspendiendo y sin sacarse la plaza, se evidencian en las clases y fuera de ellas. Muchos de ellos son personas tóxicas que difunden rumores falsos o se cuelgan de otras personas nobles y esforzadas como vampiros. 

Por otro lado, corres el riesgo de ser una persona desprendida y que los demás se aprovechen de tu trabajo. Yo tengo muchísimas anécdotas en este sentido. Pero la más brutal es la de un opositor mío que le dejó su programación a un amigo de su pueblo. Se sacó la plaza su amigo y él se quedó sin ella. Estuvo cuatros años más estudiando y por ello se perdió gran parte de los cuatro primeros años de vida de su hija. Esta persona no había aprendido la lección y la vida se la enseñó cruelmente.

En tercer lugar, cuando un opositor en un grupo pregunta una duda que tú no tienes, estás perdiendo el tiempo.  Cuando escuchas una explicación de un tema para que lo resumas, estás perdiendo el tiempo. Cuando escuchas una explicación de un tema que no estás estudiando en ese momento, estás perdiendo el tiempo. Cuando te pones a charlar con otras personas para que ellas liberen sus angustias y dificultades en la oposición, estás perdiendo el tiempo. Cuando escuchas rumores falsos, estás perdiendo el tiempo. Cuando te desplazas a la academia, estás perdiendo el tiempo. ¿Por qué tienes que perder tu tiempo, que es tuyo y debes dedicarlo a estudiar?

¿Qué ha cambiado con la pandemia?

La pandemia obligó a miles de profesores, que vivían realmente ajenos a las nuevas tecnologías a aprender a usar Meet. No tuvieron más remedio. Y ello ha disparado el número de preparadores de todas las asignaturas. Pero eso no quiere decir que hagan video-tutoriales de calidad. ¿Cuánto tiempo cuesta hacer un video tutorial? Cualquiera puede hacer lo mismo que hacían antiguamente en la academia en la que yo trabajé; es decir, dar un mal servicio con un simple portátil y con mucha simpatía. Temario largo, dudas y correcciones en grupo, etc. Todo ese tiempo que gastas en el grupo lo estás perdiendo para avanzar tú. Siguen dando clases tradicionales en las que un grupo (generalmente de opositores novatos) les sigue en remoto o ve la clase grabada. El tiempo de preparación es muy pequeño, pues es ponerse ante la cámara y hablar. Precisamente por ello, siguen cobrando por meses. 

¿Por qué nos debemos preparar las oposiciones individualmente?

En Opohispania hacemos una preparación absolutamente individualizada en todas las especialidades (Lengua Castellana y Literatura, Geografía e Historia o Inglés). Y eso es lo correcto en unas oposiciones. Cada persona avanza a su ritmo, cada persona tiene sus propias dudas, cada persona hace y expone su propia programación. La oposición es una lucha individual. Nadie va a estudiar ni a sacrificarse por ti. Y es absurdo, totalmente, dar gratis a tus amigos o compañeros de grupo lo que a ti te ha costado sangre, sudor y lágrimas. En Opohispania hacemos cursos y una preparación absolutamente individualizada. Nuestro sistema de trabajo se basa en una relación absolutamente individualizada con cada persona. ¿Quién prefiere una clase en grupo a una clase individual?

La plaza es para ti

La plaza es para ti. Y solo para ti. Y te está esperando, como a centenares de personas que ya hemos preparado. Hace falta fe, valor y constancia. Y una plaza será para ti. Seguro. Saludos y ánimo.

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