¿Por qué deben estudiarse las oposiciones a largo plazo aunque intentemos obtener la plaza desde el principio? 

¿Por qué deben estudiarse las oposiciones a largo plazo aunque intentemos obtener la plaza desde el principio? 

Photo by Ron Dauphin on Unsplash
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Todos queremos sacar la plaza a la primera. Y es perfectamente posible. Nosotros hemos preparado a muchas personas que lo han conseguido. Pero no siempre es posible. Y es fundamental que, desde el principio, lo tengamos claro. Hay una plaza para ti con una condición: persistir. Así que hay que combinar la ilusión por obtener a plaza a la primera con la preparación psicológica por si esto no ocurre. De esto trata el artículo.

La influencia del azar en las oposiciones

En el mundo de las oposiciones, como en tantas cosas en la vida, influye el azar. Podemos llevar cuatro temas y que nos caiga uno (eso le pasó a una opositora que hizo plaza en 2014) y podemos llevar cincuenta y que no nos caiga ninguno (esto le ha pasado a más de una opositora). Por eso yo siempre he dicho que el buen opositor es aquel que recorta las posibilidades del azar. Si llevamos bien 68 temas y caen cinco bolas, segurísimo que nos sabemos uno. Pero luego viene el comentario y es imposible reconocer todas las obras de una literatura que tiene más de mil años. Y finalmente está la suerte con el tribunal que nos toque, que es mucho más importante que las bolas y los textos. Las bolas son objetivas; el tribunal, no. Y a un tribunal le puede parecer que nuestros comentarios o nuestra programación son brillantes y al año siguiente, otro (ante la misma programación) le parece mal y nos suspende. Esto ha pasado y seguirá pasando.

La influencia de la política

Y también influye, y mucho, la política. No es lo mismo que la oposición sea pura y dura (sin concurso, como era en el principio), que los políticos decidan que es concurso-oposición. No es lo mismo que sea concurso-oposición con pruebas eliminatorias y comentario, que sin pruebas eliminatorias ni comentario (y eso pasó en los períodos 1990-1993 y 2008-2010).No es lo mismo que se pueda obtener la plaza por medio de un concurso-oposición que sin oposición (esto no ha pasado nunca, pero parece el plan del Ministerio). Por otro lado, está el número de plazas. Todos los gobiernos quieren sacar muchas, pero no siempre lo consiente la crisis y la deuda pública, como ocurrió entre 1994 y 1998 o entre 2012 y 2014, debido a las presiones de Bruselas. No es lo mismo presentarse a una oposición sabiendo que hay menos de diez plazas (la situación a la que me enfrenté yo entre 1994 y 1998) que tener convocatorias de 1200 plazas, como en Andalucía en 2008. ¿Y qué quiere decir todo esto?

La oposición se dirime muchas veces a largo plazo

Quiere decir que, en muchas ocasiones, la oposición no se obtiene a la primera y es entonces cuando entramos en lo que se llamaría una guerra de desgaste (siguiendo la terminología que se está haciendo tristemente actual por la guerra de Ucrania). La travesía no es lineal y nos lleva, con sus esfuerzos, a obtener plaza en un año, sino que se alarga al menos otros dos años más. Esto genera una situación psicológica muy negativa en la persona que no había contado con esta posibilidad porque supone retrasar planes vitales o directamente cancelarlos. Yo por ejemplo, con mi pareja, decidí no tener hijos hasta que ambos no tuviéramos la plaza. Ella la sacó a la primera en 1997, pero yo no la obtuve hasta un año después, en 1998 y eso que me había presentado por primera vez en 1992. ¿Qué hubiera ocurrido si en 1998 tampoco la hubiera sacado? Es entrar en el terreno de la especulación. Lo que sí sé de seguro es que cada vez que no saqué la plaza (y eso pasó en 1992, 1993, 1994 y 1996) tuve que rehacer mi estrategia vital y adaptarme a las circunstancias. Y en dos ocasiones, en 1994 y 1996 fue un verdadero mazazo porque yo ya contaba con la posibilidad real de conseguirlo. ¡Ya llevaba mucho tiempo e iba con todos los temas y todos los comentarios muy bien preparados! Pero tuve que levantarme y me levanté.

Prepararse psicológicamente para obtener la plaza en varios años es necesario

Prepararse para obtener la plaza en un año es muy bueno. Y es posible. Nosotros hemos preparado decenas de personas que han obtenido la plaza a la primera. Si hay pruebas eliminatorias y muchas plazas, como ha ocurrido desde 2008 hasta 2021, es muy posible. Pero no es seguro. Nunca es seguro porque la oposición, como hemos visto, tiene un componente de azar muy importante. Y por ello, desde el principio, es importante saber que quizá la travesía dure más tiempo del esperado. De este modo, cuando aparezcan las tormentas o no tengamos viento, estaremos preparados.

¿Quiénes no consiguen la plaza?

Antes de entrar en este punto es preciso mandar un mensaje de optimismo. No conozco a nadie que haya persistido y no haya obtenido su plaza. Entonces, ¿por qué hay muchas personas que no la obtienen? Se presentan 3000 personas y hay, a lo mejor, 150 que sacan la plaza. ¿Qué hacen las otras 2850? Pues si son interinas, consiguen entrar en el sistema y siguen en contacto con la oposición. Unas siguen estudiando y otras se acomodan. Pero si no consiguen la interinidad, y muchas no la consiguen, tienen que buscarse la vida dejando el barco provisionalmente donde estaba. Buscan trabajo, se distraen a lo mejor con otras opciones vitales que les surgen y cuando llega la nueva convocatoria, a los dos años, o ya han encauzado su vida de otra forma o vuelven a intentarlo sin haberlas preparado seriamente y, probablemente, vuelven a fracasar. Ya no aguantan otros dos años más y abandonan… El barco se hunde y jamás se arriba al puerto de llegada.

Quienes persisten, consiguen la plaza siempre

Sin embargo, quienes persisten, quienes siguen estudiando en esas condiciones tan malas, esas personas valerosas y de corazón fuerte, lo consiguen. Lo consiguen, porque esas otras personas que fracasaron con ellas en las otras convocatorias abandonan. Y ellos persisten y se convierten en personas que tienen una meta fija y al buscarla con ahínco ganan en fortaleza mental, en constancia, en fe, en templanza, en sabiduría y en auto-estima. Esas personas crecen y crecen en la adversidad. Aprenden, como Cervantes, ”a tener paciencia en la adversidad” y al final, por su tesón, por su fe, por su coraje, por su amor propio, consiguen la plaza. Esta es la verdad de la oposición y de la vida. Si tú eres así o quieres serlo, no tengas la menor duda: una plaza será par ti.

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