Oposiciones y ansiedad

Oposiciones y ansiedad

Foto de Annie Sprat on Unsplash

La ansiedad es consustancial al estudio de las oposiciones y, por ello, han sido numerosas las ocasiones en que nos hemos referido a ella en nuestra página. De hecho, en nuestro nuevo Curso de Estudio Opohispania hemos incluido diferentes videos y materiales para tratar de mitigar este sentimiento y optimizar el estudio. Así, hemos realizado videos de orientación sobre “Preparación de oposiciones y trabajo en el instituto”, “Cómo concentrarse y cómo estudiar”, “Trabajo, familia y estudio” o “Controlar nervios y ansiedad.” Hoy vamos a realizar otra aproximación al problema, relacionándola con la situación actual que se vive en las oposiciones.

¿Por qué es común que surja la ansiedad en octubre?

Sentir ansiedad en las primeras semanas de estudio es muy común porque es cuando teneos que ensamblar el tiempo dedicado a las oposiciones en nuestra rutina anterior, ocupando un espacio que antes ocupaban otras cosas. Y todas nuestras actividades chocan e interfieren con la nueva rutina de estudio, por lo que es normal que la ansiedad se dispare.

¿Cómo saber si tengo ansiedad?

Si nos sentimos tensos, preocupados o nerviosos, si tenemos problemas para conciliar el sueño, si tenemos la sensación de que el tiempo se nos escapa sin rendir lo suficiente, para sacar la plaza, si tenemos problemas para comer, si creemos que otras personas lo harán mucho mejor, si creemos que es muy posible que no podamos obtener la plaza…  Si tenemos alguno de estos síntomas, es que sentimos ansiedad. Y este es un sentimiento muy negativo para la preparación por lo que debemos actuar frente a él.

¿De dónde proviene la ansiedad?

Lo primero es saber de dónde procede la ansiedad, cuáles son sus fuentes. En primer lugar, nuestra ansiedad es producto del miedo. Y es que hay tantas razones para que un opositor tenga miedo… ¿Seré capaz de llevar los temas que me he marcado en el plan de estudio? ¿Me saldrá alguna bola en el sorteo de temas? ¿Reconoceré los textos del ejercicio práctico? ¿Haré un buen comentario? ¿Gustará mi programación? ¿Me quedaré en blanco delante del tribunal? Cada una de estas preguntas desemboca además en una catarata de dudas más pequeñas asociadas a ellas. Por ejemplo, la pregunta “¿gustará mi programación?” encierra otras dudas que nos van a afectar a la elaboración de la misma: ¿qué curso es mejor?, ¿qué tema elijo para mi unidad?, ¿realizo esta actividad o mejor esta otra? Todo este ejército de preguntas nos asedia día a día y nos genera tensión. 

La ansiedad es en realidad el temor a no obtener la plaza  y la confianza su antídoto

Pero en realidad, detrás de todos estos interrogantes, solo hay uno: ¿obtendré mi plaza? Esta es la gran cuestión de las oposiciones. Y la respuesta a esta pregunta ha de ser sí. Y es sí por una sola razón: este mismo camino en el que estamos embarcados lo han recorrido millones de personas en España en las últimas décadas. Casi todos los funcionarios (desde luego, los mejores funcionarios) lo fueron gracias a aprobar una oposición. Yo mismo insisto en una idea: estas oposiciones las aprueba todo el mundo que persiste. Esta es la verdad que he visto como opositor y preparador en los últimos treinta años. Y si esto es así, la primera forma de combatir y rebajar la ansiedad es la confianza en nuestras propias fuerzas y en nuestro destino: obtendré la plaza; por supuesto que la obtendré. Solo falta saber cuándo. Este es el pensamiento que debe guiarnos cada día, cada momento. 

¿Qué lado positivo tiene la ansiedad?

La ansiedad también tiene un lado muy positivo y es que nos arrastra a rendir más. Es decir, sentir ansiedad puede ser hasta bueno si somos capaces de dominarla. El viento en el mar es imprescindible para que las velas cumplan su función; pero a determinada velocidad, el viento puede llevarnos a naufragar.

Dominar la ansiedad es la clave

Por tanto, se trata de dominar la ansiedad de forma que nos impulse pero no nos paralice ni angustie. ¿Y cómo hacer esto? 

Asumir que las oposiciones son un proyecto vital

Asumir que esta puede ser una larga travesía y que como en el poema de Kavafis lo importante es el viaje en si mismo. Hay personas que consiguen el objetivo en un año, pero muchas otras, yo mismo, tardamos más. Yo me presenté por primera vez en 1992 y obtuve mi plaza en 1998 y visto desde hoy, no cambiaría absolutamente nada de lo que ocurrió. Sin esos seis años de opositor no sería lo que soy. No tendría la fuerza de voluntad que tengo, ni sabría lo que sé, ni vería el mundo a través de los ojos que lo miro. Todo esto es lo que me han dado las oposiciones y lo que le dan a todas las personas que las preparan en serio.

Adecuar nuestra preparación a nuestra situación real

Esto es clave. Las personas que abandonan las oposiciones, que son el 90%, lo hacen por que no son capaces de adaptar su vida el estudio de las mismas. Esta es la razón fundamental del abandono. Y por tanto, esta es la principal amenaza a evitar y el mayor reto al que nos enfrentamos. Para ello, es imprescindible tener varios elementos que ofrecemos en Opohispania y que son la individualización de la preparación adecuándola al ritmo del opositor, el acompañamiento constante en el proceso, la realización de un plan de estudio anual, la concreción de ese plan en un plan de estudio semanal, el método de repaso que te prepara para una oposición a largo plazo, pues te garantiza una memorización eficaz y duradera de los temas y un largo etcétera que desarrollaremos en próximos artículos.

Rebajar el ritmo si es preciso es la clave

Es importante, siempre lo decimos, no forzar el tiempo de estudio. Es imprescindible llegar a un equilibrio entre las oposiciones y el resto de nuestras ocupaciones. Si lo logramos, alcanzaremos el puerto. Y si no lo logramos, naufragaremos. Esta es la disyuntiva. Y en ella, debemos actuar con confianza. Debemos saber que en esta lucha no estamos solos y que otras personas, menos precavidas o vencidas por la ansiedad, se van a debatir, sin apoyos ni manos expertas que las orienten en el mismo proceso. ¿Cuál será el resultado? Su naufragio. ¿Y cuál será el nuestro? La llegada triunfante al puerto de destino.

Una plaza es para ti

Como siempre digo, una plaza es para ti. Ten fe, busca apoyos y sigue avanzando al ritmo que puedas siempre hacia delante, y al final del camino, estará tu plaza. Seguro.  

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