Libro de estilo y oposiciones de secundaria.

No hace mucho revisaba mis apuntes de la última vez que me preparé las oposiciones de Geografía e Historia para secundaria en Andalucía. Una constante en mis notas sobre el examen iba referida a ciertos patrones de conducta que debía repetir constantemente con idea de interiorizarlos. Ahora que el tiempo ha pasado, muchas de esas técnicas de eficiencia para dotar de solidez a mi prueba se han quedado conmigo. Forman parte de una especie de libro de estilo del opositor. Se ha escrito mucho sobre eso, y a cualquier opositor le resultará fácil localizar en librerías y webs de consultas publicaciones al respecto. Desde la experiencia os digo que no existe una varita mágica. No hay un protocolo que nos otorgue ese 100% de seguridad que ansiamos. Sin embargo, sí que debe ser un apartado a abordar constantemente si se quiere llegar al final de la carrera con cierta ventaja.
Una prueba de oposición como la de secundaria es una carrera de fondo en la que entran factores de muy diversa índole en juego. La combinación de estos aporta al opositor un bagaje global que viene a cristalizar el día de la prueba. Detrás de cada aspirante, por tanto, se esconde un trabajo previo, y un esfuerzo humano descomunal. Si no se cuidan los aspectos más formales corremos el riesgo de parecer peor de lo que somos. Es por ello que en su día yo mismo opté por anotar una serie de claves que no debía dejar de implementar para, llegado el momento, dotar a mi prueba de una consistencia estilística notable.
De modo que me puse manos a la obra. Procuré desde un inicio agrupar las referencias bibliográficas sobre las que trabajaba en núcleos temáticos. Y revisar que la forma en la que citaba las obras y me refería a los autores estaba en coherencia con el estilo del lenguaje académico. Mejoré mi cadencia de escritura, así como la disposición de mi escrito sobre el papel. Procuré guardar márgenes, colocar títulos y subtítulos, indexar los temas, numerar las páginas, guardar espacios entre párrafos, respetar las mayúsculas escrupulosamente y así como un largo etcétera que todavía conservo enumerado en una hoja de papel. Junto a ello, ensayé mis tiempos de redacción en diferentes pruebas a lo largo del curso de preparación. Con ayuda de un reloj y anotando mi progresión, llegado el momento sabía que mi ritmo de escritura me iba a permitir escribir un determinado número de hojas. Datos que el día del examen me ayudaron a seleccionar mejor tanto el tema como las prácticas que debía hacer. Logré detectar el momento del examen en el que más me convenía parar unos instantes a descansar para poder continuar a buen ritmo. En definitiva, implementé un método de mejora exprés de mi calidad como examinado. El resultado a veces tarda en llegar, pero la mejora es constante y paulatina. Además, este tipo de progresión resulta de lo más estimulante no solo porque ayudan al opositor a cargarse de armas a la hora de defender su candidatura en el examen, sino porque son una fuente de autoestima en unos momentos muy difíciles.
Desde Opohispania el equipo de preparadores se compromete a asesorar a los aspirantes de manera constante a lo largo de la duración del curso. Nuestro plan de trabajo guía a los opositores por un método de estudio equilibrado realista y eficaz en el que encontrarás las claves para poder defender de la mejor manera posible tu candidatura a una plaza de secundaria. Te esperamos.

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter