¿Cuál es la mejor manera de preparar las oposiciones? (2) ¿Qué quiere decir la individualización en las oposiciones?



Esta es la última semana de mayo y eso quiere decir que muchas personas están pensando ya en la mejor opción para prepararse las oposiciones, bien sea porque están acabando su MAES o porque es ahora cuando desean poner en práctica esa intención de presentarse a las oposiciones durante el curso 2019/2020.

Y es ahora cuando tienen que tomar la decisión acerca de cuál es la preparación que más les interesa. Esta entrada de hoy tiene que ver con esta decisión y está relacionada con la que ya hicimos hace unas semanas. En ella insistíamos en que, fuera cual fuere la preparación elegida, no olvidásemos nunca que las oposiciones exigen una preparación individual, porque no se trata de superar simplemente un examen que pueden aprobar todos los que se presentan, sino que se trata de competir contra otras personas y nuestra plaza supone que otras personas no alcancen la plaza. Y esa, como explicábamos, es una diferencia fundamental en este proceso. Pero ¿qué consecuencias se derivan de esta idea?

¿Qué es preparar las oposiciones individualizadamente?

Si la oposición es una lucha individual, la mejor preparación es la individualizada. Lo mejor es que los materiales de que dispongamos sean exclusivos e individuales y que las correcciones que se nos hagan sean también individuales. Eso quiere decir que tener un temario propio y ser preparado individualmente es lo mejor que puede haber.

En este sentido, es parecido a lo que ocurre con una clase de esquí. ¿Es igual una clase particular en la que el profesor va fijándose en la manera que tenemos de esquiar e indicándonos qué gestos técnicos hemos de mejorar que una clase colectiva en la que el profesor se lanza pista abajo y de vez en vez mira hacia atrás observando como otras diez personas hacen lo que les ha dicho? Lógicamente, la clase particular es más cara; pero, lógicamente, es una clase en la que realmente aprendemos de forma individualizada porque ese rato el profesor está única y exclusivamente para nosotros. Esa es la idea que desde el principio intenté trasladar a mis enseñanzas.

Pero, lógicamente, tener un preparador en exclusiva para nosotros solos es prácticamente imposible. Salvo que se trata de un gran amigo (que además tenga la formación adecuada), de un familiar o de nuestra pareja, es imposible, por razones obvias, que un preparador vaya a hacernos un temario y una preparación en exclusiva para nosotros solos. Por ello, atenderemos a lo que sí es posible y es a dos cosas.

Garantizarnos correcciones individualizadas

Preparar las oposiciones (o cualquier otra cosa en la vida) exige correcciones por parte de personas que nos puedan enseñar. Es imposible que hagamos las cosas bien o que mejoremos nuestros elementos mejorables sin que otra persona nos corrija. No hay disciplina humana, no hay esfera de crecimiento humano en ninguna de sus facetas que no tenga esa cadena. Un ser humano transmite a otro sus conocimientos: en eso consiste la educación.

Y en las oposiciones sí podemos tener correcciones individualizadas. Desde que yo comencé a preparar en pequeños grupos presenciales, huí de lo que hacían las grandes academias: una corrección general que realizaba un profesor de un comentario. El profesor conocía perfectamente el texto y lo había preparado concienzudamente en varias horas y acudiendo a muchas fuentes. Mostraba a sus alumnos con exquisita erudición un ejercicio perfecto que resultaba absolutamente inalcanzable para los opositores porque no disponían más que de una o dos horas para hacerlo. Y no les corregía a los alumnos individualizadamente su ejercicio. El alumno se volvía pensando que su profesor era buenísimo y que él jamás podría hacer algo tan bueno. Volvía desmoralizado y consciente de su inferioridad y sobre todo, sin que le dijeran cuáles eran sus fallos concretos.

Podemos fallar en mil cosas: como hacemos las citas, como explicamos las ideas, como estructuramos el ejercicio. Podemos cometer olvidos importantes. Podemos tener aciertos que no acabemos de valorar para aumentar nuestra moral. Todo eso solo es posible si se nos corrige el ejercicio de forma individualizada, indicándonos en cada línea o párrafo en qué consiste nuestro acierto o nuestro error. Eso es una corrección individualizada.

Y eso es lo que yo hacía en mis grupos presenciales y sigo haciendo en la actualidad. A la vez que lo hacían ellos, yo realizaba el ejercicio en las mismas condiciones que el opositor (en el mismo tiempo y sin consultar materiales) y luego, durante la semana, corregía individualizadamente cada ejercicio. A la semana siguiente, les devolvía su ejercicio corregido y presentaba el que había hecho yo. Ese mismo mecanismo es el que se emplea hoy en Opohispania.
Todo lo que no sea eso no es una corrección individualizada. Ni siquiera una plantilla en la que se nos marquen ítems, (cosa que también incluimos en las correcciones) es una corrección verdaderamente individualizada si no se nos corrige sobre nuestro propio ejercicio mostrándonos con claridad donde está el error. Cada uno de nosotros tiene sus errores y sus aciertos y en la maestría del preparador está detectarlos y corregirlos. Quien encuentra a un preparador así tiene un tesoro.

Así pues, y para concluir esta entrada, mi consejo es que busques una preparación individualizada en personas cercanas. Si ello no es posible, puedes mirar por academias o preparadores. Si haces esto, mi consejo no es que te informes sobre la academia (que también) sino sobre todo que te informes sobre el preparador y este te diga cómo va a prepararte para que tú puedas ver hasta que punto tus materiales y correcciones serán verdaderamente personalizados. No tomes una decisión definitiva sin haber sopesado este elemento, porque en mi experiencia, es crucial para el éxito. No te presentes sin que haya habido nadie que te haya indicado cómo mejorar.

Y como siempre, hagas lo que hagas, te prepares como te prepares, te deseo lo mejor.



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