¿Cómo superar los malos momentos y los bajones en las oposiciones?

¿Cómo superar los malos momentos y los bajones en las oposiciones?

Foto de Thom Milkovic en Unsplash
Foto de Thom Milkovic en Unsplash

Esta semana he recibido bastantes sugerencias de opositores sobre el curso de estudio que estamos preparando para 2023, un curso que no solo va a mejorar los elementos relativos al método de estudio y repaso y va a actualizar diferentes elementos del temario, sino que pretendemos tratar diferentes videos sobre temas de carácter estratégico, anímico y motivacional que tienen una enorme influencia sobre las oposiciones. ¿Cómo plantearse el plan de estudio? ¿Cómo optimizar el tiempo de estudio? ¿Cómo compatibilizar el estudio de las oposiciones con el trabajo, la crianza de los hijos y con la vida en general?  Uno de estos temas es el que tratamos hoy.

¿Qué tipo de malos momentos atravesamos en la oposición?

Como sabe bien quien ha pasado esta experiencia, las oposiciones son una travesía durísima. Yo diría que hay dos tipos de malos momentos: los que nos generan un malestar puntual y de menor intensidad y los que nos generan tal desesperación, angustia y ansiedad que nos conducen a abandonar las oposiciones. Es decir, los temporales que detienen y dificultan de forma constante nuestra travesía y las huracanes que desarbolan nuestro navío y lo hacen naufragar.

Los malos momentos cotidianos en las oposiciones son ineviatables

Lo primero que hay que asumir es que estos malos momentos son inevitables. Cuando aún no conocemos las oposiciones pensamos que el estudio va a ser un proceso lineal y sin altibajos. Es común creer que nos vamos a aprender los temas muy deprisa y no los vamos a olvidar. Además, queremos estar bien y rendir al máximo todos los días. Nos hemos planteado cuatro horas de estudio diario, por ejemplo, y nuestro reto es aprovecharlas al máximo cada día. Y eso no es fácil, sino que podríamos decir que es imposible. Además están el trabajo y las obligaciones familiares. Todo esto nos produce una angustia diaria que hay que asumir y gestionar. No existe el opositor que no sienta angustia. Todos la sentimos en mayor o menor medida. ¿Me saldrá bola? ¿Me quedaré en blanco? ¿Gustará mi exposición al tribunal? ¿Superaré mis nervios el día D? 

Cómo afrontar los malos momentos en las oposiciones

Solo hay una manera de afrontar este proceso: identificar con claridad cuáles son nuestros pequeños enemigos y afrontarlos. La angustia por el contenido del examen solo se puede afrontar estudiando lo máximo posible. La ansiedad por no cumplir con el plan pasa por realizar planes más realistas y asumirlos. El dolor por no cubrir las necesidades familiares pasa por asumir también esta situación y echar mano de los seres queridos para que nos apoyen. Como vemos, se trata de seguir la máxima: “divide y vencerás” de forma que cada uno de estos problemas se vea como un elemento vencible y no como una losa imposible de levantar. De nada sirve mirar hacia otro lado. Es más, si no actuamos así, la sinergia negativa establecida por estos problemas puede llevarnos al naufragio, como veremos en el siguiente punto.

La posibilidad del naufragio en las oposiciones

Históricamente, nueve de cada diez personas que se han presentado a las oposiciones abandonan antes de conseguir su objetivo. Es una cifra dramática. Cada año se presentan decenas de miles de personas. En los años buenos, hay miles que obtienen la plaza; en los años malos suspenden muchas más personas: el resultado es que la inmensa mayoría de las que se presentan abandonan. El naufragio es, por tanto, una posibilidad muy grande. Pero es una posibilidad necesaria. Para que tú obtengas la plaza, otros han de suspender. Es así. Es más: cuantos más suspendan, mejor para ti. Aquí cada persona debe sacarse su plaza, no la de los demás. Es decir, la cuestión no es que no haya naufragios, sino de que yo no naufrague. 

¿Y cuándo estamos al borde del naufragio?

El peor momento de las oposiciones en mi experiencia es cuando recibimos un suspenso o a pesar de que aprobamos, no obtenemos la plaza. Eso hace que la duda se apodere de nuestra mente. Dios mío… ¿pero sacaré yo esto algún día? Esa pérdida de la confianza en la consecución de la plaza es la que hace abandonar. Si no voy a sacar esto nunca… ¿para qué seguir? Por tanto, la ausencia de fe y confianza es nuestro enemigo mayor.

Mi propia experiencia en las oposiciones

Yo sufrí esa experiencia terrible en 1994, en 1996 y en 1998. En 1994 el tribunal de Cádiz me suspendió por error y se dio cuenta de su fallo quince días después cuando yo ya me había ido de vacaciones. No obtuve plaza. En 1994, en Cáceres, el tribunal me puso la segunda mejor nota del tribunal, pero era un 7,4 y en el tribunal de al lado había varios dieces. No obtuve plaza. Peor fue lo que me ocurrió en 1996 en Madrid. Obtuve la calificación más alta de mi tribunal. Sus miembros me felicitaron efusivamente tras mi encerrona y me dijeron que me iban a poner un 9 por lo menos. Yo, ingenuamente, les dije que dadas las pocas plazas que había en Madrid (no sé si había cuatro o seis), tendrían que ponerme al menos un 9,2. Me fui. Me pusieron un 9,25. Pero en otros tribunales hubo varios dieces y yo me quedé a 0’011 de la plaza porque no tenía suficientes puntos de antigüedad. Y en 1998 en Madrid saqué solo un 5 en el tema 26 porque el tribunal actuó de forma arbitraria y parcial favoreciendo a otros opositores que eran alumnos de la universidad de un miembro del tribunal. Es decir, en esos seis años me pasó casi de todo. Pero lo fundamental y educativo, es que saqué la plaza.

El ejemplo de Nadal y nuestra HC

Ya en un artículo anterior poníamos al mejor deportista español de todos los tiempos (y quizá del mundo) como un ejemplo a seguir. Rafael Nadal lo es en muchas cosas y hay una de ellas en la que sobresale especialmente y es su fortaleza mental. En un reciente artículo, señalabavarias ideas clave para fortalecer nuestra mente. Vamos nosotros a adaptarlas al mundo de las oposiciones.

  1. Libera tu mente de creencias limitantes. A nuestro alrededor y hasta dentro de nosotros mismos podemos escuchar voces que nos dicen que no lo podemos conseguir, que la plaza nunca será nuestra. Hay que silenciar esas voces negativas, bloquearlas. Somos mucho más capaces de lo que creemos y lo vamos a demostrar.
  2. No gastes energías en aspectos que no puedes controlar. No nos debemos hundir porque nos ha surgido un problema personal una semana y no podemos estudiar o porque no salió nuestra bola favorita en el sorteo. Hay que asumir la situación que se produzca y dar lo mejor en esas circunstancias. Pensar en el presente a cada momento y no en lo que podía haber sido o lo que será.
  3. Piensa en todos los avances que ya has logrado. Cuando nos sentimos cansados o incluso desbordados y en situaciones límite es muy bueno ver todo lo que hemos alcanzado ya y recordar las duras situaciones que hemos atravesado. Es por ello que en nuestra preparación es fundamental la HC, un sencillo archivo Excel en el que queda guardado, como en un cuaderno de bitácora, todos nuestros avances en la oposición. Mirar este archivo en los malos momentos es muy bueno para ganar optimismo y superar el mal momento.

La confianza y la fe son fundamentales

En todo caso, para superar todos los peores momentos, para no abandonar después de llevarnos una decepción enorme debemos echar mano de nuestra confianza en que al final del recorrido obtendremos el triunfo. Y esto no es la fe del carbonero, el convencimiento ilógico e irracional, sino la observación de los datos objetivos. La nuestra es una oposición que aprueba todo aquel que persiste. Esta es la verdad. Lo que hay que preguntarse no es tanto por qué se suspende sino quienes son los que naufragan. Y eso solo tiene un nombre: los que no persisten. Por tanto, se trata de ser un martillo y percutir, percutir, percutir. No abandonar jamás. Y levantarse y ponerse a la tarea de manera incansable, una y otra vez. Te garantizo, por mi propia experiencia y la de muchas personas que he preparado que, si persistes, alcanzarás el objetivo: la plaza.

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