¿Cómo se aprueban las oposiciones?

¿Cómo se aprueban las oposiciones?

Son muchas las personas que deciden presentarse a las oposiciones. La seguridad que comporta una plaza de funcionario es un aliciente muy atractivo pues supone solucionarse la vida. Esta es una básica, pues entre sobrevivir con la amenaza más o menos presente del despido, el paro y la precariedad económica y vivir con la certeza casi segura de la estabilidad laboral y económica, no hay mucho que decidir. Y si no lo comprendemos, nos lo pueden explicar los directores de sucursales bancarias cuando les vayamos a pedir un crédito hipotecario. 

Pero no todos los funcionarios son docentes. La enseñanza tiene además un poderoso atractivo que es, en muchos casos, vocacional. Un veneno que, una vez probado, mueve a muchísimas personas a decantarse por nuestras oposiciones: transmitir el legado cultural de nuestra civilización a las nuevas generaciones es una tarea social preciosa, un privilegio. Es por ello que muchas personas deciden preparar nuestras oposiciones. A estas personas que no tienen claro cómo hacerlo va dirigido este breve artículo.

Las oposiciones son una opción vital 

Como acabamos de ver, estudiar o no oposiciones supone encauzar nuestra vida entera en un sentido muy determinado y, por ello, no debe hacerse a la ligera. Debe ser el fruto de una reflexión profunda y serena, ya que nos va a costar un enorme esfuerzo encarar la tarea. Son muchas las personas, como hemos dicho, que quieren dedicar su vida a la enseñanza y eso hace que exista una inevitable competencia para acceder a las plazas. El temario es largo, la prueba práctica es compleja y los oponentes son muchos, por lo que el camino de las oposiciones es casi siempre una meta que nos debemos plantear a medio-largo plazo.

Cuanto antes empecemos a estudiar, mejor

De aquí sale la primera conclusión. Cuanto antes empecemos, mejor. Siempre ha habido muchas personas que se han decidido a opositar cuando sale la convocatoria, en marzo (tres meses antes de la prueba). Y otras que lo hacen algo más atrás, cuando sale la oferta de empleo público, en diciembre (seis meses antes de la prueba). Nunca es tarde si la dicha es buena, pero es obvio que quienes empiezan antes tienen ventaja, pues multiplican el tiempo de estudio por dos, por tres, por seis o por diez en comparación con los rezagados. Es más, podemos decir que quienes esperan a que todo se aclare son quienes engrosan las filas de los suspendidos en las pruebas. Por tanto, una cosa debes tener clara: si ya has empezado a estudiar, has tomado una buena decisión. Eso es seguro y yo te animo a que perseveres.

¿Y su cambia el temario?

Incluso si se produjera un cambio de temario (ese cambio del que se habla desde 2000 y nunca se acaba de producir), si estás bien asesorado, llevarás una enorme ventaja sobre las personas que esperan plácidamente a que todo esté nítido, ya que los temas fundamentales (Lazarillo, Celestina, Quijote, Garcilaso…) van a seguir estando en el temario. Así que gana tiempo a tus oponentes y ponte a estudiar ya.

Tener un buen temario es clave

Como hemos dicho siempre, el temario es la base de todo el edificio de las oposiciones. Lo mejor es construirse el propio temario, pero esto, como bien sabemos, es arduo. ¿Cómo ha de ser un buen temario? De dimensiones justas, riguroso y ameno; esto es, bien redactado. Si somos capaces de escribir treinta palabras por minuto y tenemos dos horas, necesitaremos un tema de unas 4000 palabras, teniendo en cuenta que una parte de la información se perderá. Tener un temario ameno y de dimensiones justas nos ahorra tiempo y nos garantiza convencer al tribunal. Quien tiene un temario así, tiene un tesoro, porque, como podemos ver en las contestaciones que nos están dando todos los miembros de tribunal, la expresión clara es fundamental. 

Método de estudio

Tan importante como el temario es disponer de un método de estudio adaptado a las oposiciones. Generalmente, los licenciados/graduados tenemos un método que hemos empleado para aprobar la carrera o grado universitario. La materia a estudio en la universidad suele consistir en un bloque teórico (y a veces también práctico) que es perfectamente conocido por el profesor que nos ha dado la asignatura y tiene las dimensiones de la propia asignatura (anual, cuatrimestral, semestral, etc.). Las oposiciones son otro mundo. Debemos memorizar 72 temas, lo que equivale aproximadamente a unas 250.000 palabras. Sí, un cuarto de millón de palabras. Yo mismo tuve que adaptar mi método de estudio a las oposiciones y de ahí surgió el Método Opohispania, que luego registré en el Registro de la Propiedad Intelectual. 

Escribir tres mil palabras en un examen de oposición es posible

Esa es la finalidad de nuestro método de estudio, cuya eficacia han comprobado centenares de personas. Podemos escribir tres mil palabras a condición de que el tema (después de ser entendido) esté completamente memorizado. Se trata de memorizar como una cadena tres o cuatro mil palabras de forma que el día D no tengamos que pensar y seamos como unos caballos de carreras a los que se les abre el portón y echan a correr sin mirar nada más que la meta. Esto es posible, como demuestran los testimonios de muchas personas.

Métodos de repaso

Y para garantizar esto, la parte más importante es el método de repasos. Esta es la gran diferencia con la carrera: el estudio a largo plazo. En la carrera podemos estudiar a un mes vista. En las oposiciones nos estudiamos un tema que luego debemos mantener en la memoria meses y en ocasiones años. Quien sigue nuestro método puede estar seguro de que lo que aprenda lo sabrá para toda su vida y no tendrá que estar preparando clases nunca más. Esa ha sido mi experiencia y la de las personas que yo he preparado. De hecho, yo modifiqué mi Método de estudio Opohispania, precisamente para que fuera posible repasar un tema en quince minutos. Esta cuestión es clave porque es lo que nos va a permitir superar los 25 temas estudiados. Si repasamos un tema en una hora, cuando llevemos veinte, ocuparemos veinte horas semanales en repasarlos. Hay personas que insisten en que es mejor repasar los temas que lleven cada dos o tres meses o incluso los dos últimos meses antes de las oposiciones, pero eso es un grave error. Si nosotros queremos memorizar, por ejemplo, un número de teléfono y lo conseguimos, es absurdo esperar tres meses a volver a repasarlo. Las cosas se van quedando en la memoria si las refrescamos antes de que se olviden. Si se han olvidado, el esfuerzo es mucho mayor. Por eso nuestro método está diseñado para repasar los temas cada semana.

Mecanismos de control: Nuestra Hoja de Control o HC Opohispania

Otro elemento clave es disponer de una herramienta que nos permita conocer exactamente en cada momento cómo llevamos la oposición. Esto es muy importante porque nos permite tomar las decisiones más adecuadas y además nos da moral. El día D salen varias bolas y hay que elegir una, ¿cuál nos sabemos mejor? Llega la semana de repasos y ¿sabemos cómo llevamos cada uno de los temas y dónde exactamente hay que reforzar? Pasan las semanas y poco a poco vamos sabiendo más y más y acumulando más y más temas. ¿Tenemos un monumento, una construcción que, como una pirámide formada por nuestros temas, nos permita enorgullecernos de todo lo que hemos crecido? Eso es muy importante para la moral también. Pues todo esto, tan necesario, es nuestra Hoja de control u HC Opohispania, un archivo informático que contiene la evolución de los repasos y los temas, el estado general de la oposición y nuestros planes de estudio a largo plazo y semana a semana.

Plan de estudio 

Hay que tener también un plan de estudio. Esta es una cuestión fundamental también. El plan de estudio ha de servir para tensar nuestras fuerzas hasta que demos el máximo. No debe ser muy sencillo de cumplir (pues entonces no nos servirá para tensar nuestro esfuerzo), ni tampoco imposible (pues entonces no nos lo tomaremos en serio), sino justo y adecuado. Y esto quiere decir que debe ser revisado semana a semana. Nosotros ofrecemos seis planes a partir de los cuales el opositor puede elegir y personalizar con nuestra ayuda. No es lo mismo una persona que tiene treinta horas semanales para estudiar que otra que tiene solo quince. En todo caso, tener un plan de estudio es importantísimo para sacar la plaza porque es la herramienta que debe ayudarnos a esforzarnos al máximo. 

Darse premios

Finalmente, para aprobar las oposiciones es fundamental darse premios. El esfuerzo es tremendo y el desgaste emocional, la angustia y la ansiedad van a aparecer con toda seguridad. Como dice el verso de Lope “quien lo probó, lo sabe”. Y por ello, es fundamental poder darnos premios. Salir al cine, una comida agradable, una salida a la naturaleza, un paseo con nuestra pareja… Mil cosas que podemos hacer si hemos cumplido con nuestra tarea y que nos ayudan a conectar con ese mundo del que nos hemos apartado como ermitaños para estudiar, pero al que un día volveremos con nuestra plaza bajo el brazo. Esos pequeños premios nos los facilita tener un plan de estudio y un mecanismo de comprobación de nuestros avances, como la Hoja de Control o HC.

Una plaza es para ti

Este artículo no puede acabar sin una idea fundamental. Yo llevo en las oposiciones desde 1992. Son treinta años que me han enseñado que esta oposición se la acaban sacando todas las personas que persisten. Así de claro. Muchas personas no se la sacan, por supuesto. Pero es porque no las preparan (estudian dos o tres meses antes de cada prueba y lo hacen sin rigor ni ayuda) o porque no persisten. Influye la suerte, el año que te presentas y mil cosas más, pero lo que más incide es tu capacidad de resistencia. Si tú tienes esa fortaleza de espíritu, una plaza es tuya. Seguro.

Saludos y ánimo.

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