¿Cómo encarar las próximas oposiciones si no tenemos antigüedad o muy poco tiempo de servicio?

¿Cómo encarar las próximas oposiciones si no tenemos antigüedad o muy poco tiempo de servicio?

Foto de Markos Mant en Unsplash
Foto de Markos Mant en Unsplash

La aprobación del nuevo Real Decreto 270/2022 ha supuesto un cambio muy importante en relación con las próximas oposiciones al consagrar tres vías para adquirir la condición de funcionario, una de ellas sin ni siquiera opositar. Es esta una medida novedosa que favorece muchísimo a los interinos de más larga duración, como los mismos promotores de la misma (Gobierno, comunidades autónomas y la mayor parte de los sindicatos) reconocen, como única manera de conseguir que estas personas puedan convertirse en funcionarios. Esta medida, justifican, sirve para que España baje la temporalidad entre el funcionariado al 8% en línea con la recomendación de la Unión Europea. Este Real Decreto, por tanto, tiene unas personas claramente beneficiadas, que son los interinos que obtengan su plaza sin estudiar; es decir, sin adquirir nuevos conocimientos que transmitir, sin sacrificar tiempo de estudio a sus familias y a sus seres queridos y sin vivir las angustias y sinsabores que son anejos a la condición de opositor.

¿Quienes son los perjudicados por esta medida? Las personas con escasa o ninguna antigüedad

El Real Decreto aprobado por el Gobierno y sus fuerzas afines también tiene unos perjudicados; los opositores con poca o sin ninguna antigüedad. Estas personas, que se esfuerzan cada día por saber más, saben también con claridad quienes son los perdedores de esta decisión política. Esta semana han sido varios los correos y comunicaciones de opositores desmoralizados y soliviantados por la medida. Algunos me han contado que en su centro es palpable la alegría de estos viejos interinos, mientras ellos rumian su pesadumbre porque, además de lo que consideran una injusticia, serán muchas menos las plazas disponibles para quienes realicen la oposición habitual.

¿Quienes son los perjudicados por esta medida? El alumnado

Los siguientes perjudicados son los alumnos pues van a tener docentes que no han superado el filtro de la oposición. Las leyes no están para los buenos; están para que los malos tengan un límite. Este Real Decreto quita el límite y de esta forma entrarán como funcionarios algunos buenos docentes, como no, pero no se establecerá ningún filtro a los malos, que también los hay y ahora conseguirán sin ninguna oposición, valga la dilogía, su plaza.

¿Quienes son los perjudicados por esta medida? El profesorado

También son perjudicados los centenares de miles de profesores que alcanzaron su plaza tras una dura oposición, pues su esfuerzo ahora mismo equivale a no hacer ningún esfuerzo más allá de rellenar los papeles del concurso.

¿Quienes son los perjudicados por esta medida? La sociedad en su conjunto


Y a la larga, la gran perjudicada es la sociedad española en su conjunto, porque el sistema educativo público representa precisamente la igualdad de oportunidades de todas las personas que viven en España, pues gracias a su uso pueden aspirar a una vida mejor y una medida así es totalmente contraria a la igualdad. ¿Por qué se da la plaza a personas sin hacer nada? ¿Es ese el mensaje que se quiere transmitir a la sociedad? El Gobierno y sus aliados van a colocar en la posición de privilegio como docentes hasta su jubilación a personas que no han demostrado ser mejores que otros. ¿Estas personas son las que van a velar por la igualdad social cuando ellas mismas han accedido a su condición de funcionario sin opositar?

¿Qué podemos sentir y por qué? Por qué es legítimo lo que sentimos

Y nosotros nos queremos dirigir a estas personas para decirles que comprendemos perfectamente lo que sienten. Comprendemos perfectamente sus razonamientos. Es verdad que bajo la cobertura del RD 270/2022 pueden y van a entrar personas que ni siquiera han llegado a aprobar unas oposiciones; es cierto que esto supone una desigualdad flagrante para conseguir un mismo trabajo y un mismo salario; es verdad, como dicen muchos funcionarios, que el Gobierno va a repartir gratis lo que a ellos les costó horas, días, meses y hasta durísimos años (en mi caso, seis) de enormes sacrificios; es cierto que se aduce como un mérito lo que es un demérito; es cierto que este caso no es el mismo que el de otros sectores en los que no ha habido oposiciones en diez años, pues aquí ha habido oposiciones cada dos años y ha estudiado quien ha querido. Por último, es cierto que esto no supone mejorar la calidad de la enseñanza pública, sino degradarla, al decir que da igual si se sabe más o se sabe menos, lo que importa es la antigüedad. Por todo ello, comprendemos la rabia y la tristeza de quienes se sienten preteridos y discriminados en estos momentos. Comprendemos su enorme frustración.

¿Y qué podemos hacer? Transformarlo en fe, confianza y crecimiento personal

Podemos y debemos transformar esta frustración en energía positiva porque vamos a vencer. Este obstáculo que se nos plantea hoy es enorme, pero es uno más. Es uno más que sumamos a la pereza que nos invade cada día al sentarnos a estudiar, al sacrificio de preterir a nuestros seres queridos por las oposiciones, a nuestro enorme esfuerzo al simultanear oposiciones y trabajo. Y lo vamos a vencer como estamos venciendo todos los demás. Y lo vamos a hacer porque somos grandes personas. Ya lo hemos demostrado y lo vamos a seguir demostrando. Va a haber también plazas libres y eliminatorias. Y van a ser para nosotros. Nos vamos a seguir esforzando porque sabemos que al final estará nuestro triunfo. Y ahora se trata de levantarnos con fe, con confianza y sabiendo que esta prueba nos hará más fuertes y nos conducirá a ser todavía mejores personas. Esto es la oposición y esto es la vida. Resistir es vencer. Y lo vamos a conseguir.
Además, también podemos organizarnos para plantar cara a esta medida, tal y como hice yo mismo cuando fundé la AICEP en 1996, como contaba en el artículo de hace una semana. Y por último, podemos hacer otra cosa: no olvidarlo el día que nos convoquen a las urnas porque esta es una medida que nos afecta vitalmente mucho más que otras.

Mi propio caso y el de miles de personas es un ejemplo

Yo mismo ya me enfrenté a esto. Yo acabé la carrera en 1990. Como muchas otras personas, me encontré con un proceso similar a este, pues entre 1991, 1992 y 1993 todas las plazas adjudicadas al promulgarse la LOGSE (que además destruyó el cuerpo de catedráticos y sus oposiciones) fueron mediante un concurso oposición en el que no era necesario aprobar. Eran 20 puntos y 10 de ellos eran por antigüedad (1 punto por año). Los otros diez puntos eran la suma de la nota de la oposición, las notas de la carrera y los cursillos. Debido a aquellas malditas oposiciones, miles y miles de personas, yo mismo entre ellas, vimos bloqueado nuestro acceso a las plazas durante años, porque luego, por la crisis de los noventa, pasaron seis años saliendo, por ejemplo, en torno a diez plazas de Lengua en Madrid (a veces fueron seis plazas tan solo). Eso supuso que, de mi clase, por ejemplo, solo cuatro personas de setenta sean hoy funcionarias. El resto se tuvo que buscar la vida por otros ámbitos. Pero quienes resistimos, lo acabamos logrando. Hoy tenemos a nuestro favor que también va a haber miles de plazas eliminatorias, en Madrid y en todas las comunidades. ¡Vamos a por ellas! Y nosotros en Opohispania vamos a estar con estas personas nobles y luchadoras y las vamos a acompañar hasta su triunfo, que será el de toda la sociedad. Por supuesto que sí. Saludos y ánimo.

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