¿Cómo decidir la mejor forma de preparar las oposiciones de 2021? (1)



Ya estamos en mayo y es esta la fecha en la que muchas personas se plantean la posibilidad de preparar las oposiciones. Más todavía en estas fechas por las especiales circunstancias que concurren, pues la mayoría de los diferentes gobiernos autonómicos decidieron posponer sus respectivas convocatorias a 2021 y esto supone que el curso próximo, que podía haber sido solo para convocatorias de primaria, vaya a ser también año de convocatorias en secundaria.
Por ello, vamos a tratar este tema en una pequeña serie de entradas, ya que la elección del tipo de preparación es una cuestión fundamental para alcanzar la meta y optimizar nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestro esfuerzo. Y por ello, hay que hacerlo de forma consciente, ya que las oposiciones nos enfrentarán a un enorme sacrificio personal de centenares de horas en solitario, a tensiones, temores y angustias que repercutirán en nuestra relación con quienes amamos (pareja, hijos, familia y amigos).

Las plazas de funcionarios se publican en el BOE con nombres, apellidos y DNI.


La primera idea de la que yo siempre parto es de que las oposiciones son una lucha individual. Es esta una idea recurrente en las entradas de este blog , porque creo que es la base sobre la que se ha de construir el resto de la preparación. Cada oposición es distinta. No es lo mismo preparar las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura que las de Filosofía o Registrador de la propiedad. Y no es lo mismo presentarse a las oposiciones en 1996 que en 2010. Cada oposición y cada convocatoria constituyen un terreno único en el que los opositores deben probar fuerzas, porque al final, las oposiciones consisten en un número de plazas determinado, unos aspirantes para las mismas y un sistema de acceso para regular la entrada de los opositores a las plazas. Y al final, se trata de que hay en cada convocatoria, en cada tribunal, un número de plazas determinado. Ni una más. Y eso quiere decir que habrá seis, siete o una persona que serán quienes obtengan la plaza y otros noventa, cien o doscientos que tendrán que esperar otros dos o tres años para volver a probar suerte. Y dos años son mucho tiempo para esperar una nueva oportunidad. Y esto quiere decir que hay que hacer todo lo posible para obtener nosotros la plaza. La plaza que sea para nosotros no será para otra persona y la que no sea para nosotros la ocupará otra persona. Quien no entiende esto, no entiende el abc de las oposiciones.

Elegir la preparación según nuestras condiciones y necesidades

Y al tratarse de una lucha individual, las personas que opositan deben elegir su preparación de acuerdo con sus condiciones y necesidades personales; es decir, deben procurarse una preparación absolutamente individualizada. ¿Cuál es la preparación mejor y más individualizada? Aquella que nos brindase una persona con experiencia y sabiduría y que tratase con nosotros de forma directa e individualizada nuestras necesidades con la finalidad de mejorar los aspectos susceptibles de mejora. Yo, por ejemplo, me encontré con la ayuda inestimable del ya fallecido Jesús Felipe Martínez Sánchez. ¿Cuáles eran mis necesidades? En primer lugar, construirme un temario competitivo, lo que me costó un gran esfuerzo y concluí en cinco años. La segunda necesidad era mejorar mi competencia como comentarista. ¿Cómo me ayudó Jesús? Pues yo quedaba con él cada dos o tres semanas en su casa y le llevaba un comentario y un tema y se lo leía. Yo mismo elegía los temas y los textos. Y él, me escuchaba y me corregía oralmente sobre mi lectura. Dedicábamos a este menester entre una y dos horas. Y luego, rematábamos la sesión tomando unas cervezas en la cafetería del Hotel Ópera. Yo recibía de él valiosas enseñanzas en relación con el comentario y recibía sus puntos de vista sobre el enfoque que podía dar a cada tema. Los enfoques del tema 66 y del tema 45, por ejemplo, fueron resultado de sus aportaciones.

¿Cuáles son nuestras necesidades en las tres facetas de la oposición?

Así pues, lo primero que hemos de plantearnos es cuáles son nuestras necesidades en los tres terrenos (temario, prácticos y programación). ¿Necesito un temario o ya lo tengo? ¿Tengo confianza en la redacción de mis temas? ¿Domino los modelos de comentario o de ejercicio práctico a los que me enfrentaré? ¿Tengo una programación realista, eficaz y atractiva? Cuando la respuesta no sea un sí rotundo, debemos buscar ayuda. Así pues, yo empezaría haciéndome un listado de cuáles son mis necesidades concretas.

¿Cuál es mi perfil como opositor?

Y, por otro lado, hemos de hacer otra lista con nuestra situación personal y nuestras propias necesidades psicológicas, lo que nos conducirá a nuestro perfil como opositor. ¿Cuáles son mis conocimientos de base de mi carrera? ¿Cuál es mi objetivo? ¿En qué franjas horarias puedo estudiar? ¿De cuánto tiempo y dinero dispongo? ¿Puedo pedirme una excedencia? ¿Estoy en paro? ¿Voy a disponer de medios materiales para estudiar de forma eficaz? ¿Soy capaz y tengo tiempo para solucionar por mis propios medios mis dudas? ¿Es importante para mí saber que puedo contar con rapidez con quien me prepara o me da lo mismo esperar a la sesión semanal para resolver mis dudas y cuestiones? ¿Cuento con apoyo familiar o de mi pareja para afrontar las oposiciones? Son muchas preguntas a las que solo puede contestar cada uno. De ahí acabaremos extrayendo nuestro perfil como opositor. Obviamente es un perfil individual y es a ese individuo, a nosotros, a quienes hemos de dirigir la mejor preparación posible. Sobre esto abundaremos en la próxima entrada.

Saludos y ánimo.



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