Una historia real de una opositora



La vida es maravillosa, porque me permite ayudar desde mi humilde posición a personas luchadoras, asertivas, inasequibles al desaliento. Me permite participar del esfuerzo, las ilusiones y la singladura vital de muchas personas que merecen muchísimo la pena y que quieren cumplir su sueño de ser docentes de nuestra maravillosa lengua, que quieren ser transmisoras de nuestra magnífica cultura. Es un privilegio que no dejo de agradecer a Dios. Recibo muchos mensajes emocionantes y hoy he querido compartir uno de ellos, enviado por una opositora, porque creo que le puede ser útil a muchas otras personas que opositan desde hace tiempo o que piensan en opositar, porque es una historia de alegrías, de azar y de decepciones; pero, sobre todo, es el relato de una luchadora que se levanta cuantas veces hagan falta para conseguir su meta. Es un ejemplo a seguir en este sentido y espero que este año 2020 sea definitivamente el suyo. 

No quiero finalizar esta introducción sin agradecerle la posibilidad de publicar en el blog su mensaje y mi contestación. 

Una historia de esfuerzo, de injusticia, de azar y de mucha fe

Me llamo X, soy Licenciada en Filología Hispánica (UB) y llevo tres cursos académicos dando clase en la pública (incluyendo este que está a punto de empezar). Inicié mi andanza en la docencia casi por casualidad dando clases particulares primero y posteriormente dando clases de inglés en academias y escuelas concertadas; lo cierto es que sin querer descubrí que ser profesora es mi pasión. Tanto es así, que yo iría a clase sin cobrar si no fuera por el mal vicio que tenemos los seres humanos de alimentarnos y vivir bajo techo. Desde hace tres años estoy preparando las oposiciones por mi cuenta, pero con el apoyo inestimable de mi tía (catedrática de instituto de Lengua jubilada) y unos temarios horribles que compré a la editorial CEP y que he ido completando con mis apuntes de la carrera, el Alborg, etc. Para la preparación de la programación didáctica (PD), he contado con la ayuda de dos compañeras de instituto (Filosofía y Biología), muy apasionadas por nuestra profesión y muy concienciadas con la necesidad de cumplir con la ley. En mi afán por ser clara y concisa, voy a resumirte las tres experiencias a las que me he enfrentado como opositora:

1. Mi primera vez (jajajaja) fue en la convocatoria de la Comunidad Valenciana de 2016 (resido en Alicante desde 2011, aunque soy de Barcelona). Fue una convocatoria a la que llegué muy justa, tan justa que solo tuve tiempo de estudiar durante el mes de junio. Recuerdo que la noche antes del examen, al hablar con mi padre, le dije que si me entraba el tema de fonética y fonología habría triunfado… y así fue, el misterio de la vida quiso brindarme la oportunidad de aprobar y entrar en bolsa. Defendí el tema 11 lo suficientemente bien como para obtener un 5,(¿¿??); realicé la prueba práctica lo suficientemente bien también (me entraron dos poemas, uno de Lope y otro de Montalbán), por lo que pude pasar a la siguiente fase, la encerrona. El problema ese año fue la PD; yo aún no había podido impartir clases de Lengua, desconocía la legislación, jamás había programado con criterios oficiales (en las academias me programaba el curso, pero a mi manera). El resultado fue que suspendí la encerrona, pero pude optar a entrar en bolsa. Por desgracia, incoherencias de la vida, ese curso académico (2016/2017) no pude obtener vacante, puesto que no disponía de la dichosa Capacitación de Valenciano,  cuestión que solucioné con la fuerza que me caracteriza, como dice mi tía “o calva, o tres pelucas”. El caso es que me puse a estudiar todos los títulos posibles, muchos de los cuales solo me sirven para obtener puntos, que no es poco (Mestre de Valenciano, Capacitación de Valenciano, Capacitación de Inglés). 

2. Mi segunda vez fue en la convocatoria de Cataluña de abril de 2018. Aquí el misterio de la vida volvió a jugar a mi favor. Ese curso pude trabajar por primera vez en la pública: ¡Qué maravilla! Estaba feliz. Por fin pude aprender los entresijos de nuestra profesión, el papeleo, las programaciones, la realidad del aula (muy dispar a las aulas de academia o concertada), las tutorías (me gusta mucho ser tutora), la necesidad de atender a nuestros alumnos de manera individualizada… Acudí a la legislación con más apoyos (aquí fue cuando conocí a mis dos compañeras de las que he hablado antes) y programé por primera vez acorde al marco legal y a los requerimientos de la CCVV. Ese año, además, tuve la gran suerte de tener un abanico de cursos, a saber: un 1ºESO, un 2º ESO (desdoblado), dos 3ºESO y dos 4ºESO. Gracias a la variedad pude aprender de golpe como funciona esta etapa educativa tan acertada como desacertada. Ahora bien, esta vez no programaba para la Comunidad Valenciana, sino para Cataluña, motivo por el que cometí varios errores que el tribunal no pudo pasar por alto (tuve la gran suerte también de que el Presidente de mi tribunal tuviera la bonanza de darme retroalimentación a posteriori).  En cuanto al tema, aunque parezca increíble, volvió a tocarme la fonética y fonología. El práctico en Cataluña, como bien sabes, es distinto (y en mi opinión mucho más coherente con la práctica docente posterior); me entró una noticia, un poema de Salinas y un caso práctico específico (como trabajaría “la noticia” en un grupo de 1ºESO con unas características determinadas. Al final, saqué una de las notas más altas de mi tribunal, un 7. Pero, como he apuntado antes, la PD me falló y me quedé a las puertas (quedaron plazas desiertas). 

3. Mi última vez ha sido en la convocatoria de este año, me he presentado en la Comunidad Valenciana. Ha sido un despropósito. La verdad es que aún me duele pensar en el resultado… un 3,4(¿¿??). Este año llevaba la programación mejor que nunca, revisada por varios compañeros (incluidos presidentes de tribunal y vocales de convocatorias anteriores). Todos me decían que esa programación sí estaba bien hecha y aunque podría personalizarla aún más, tenía elementos muy atractivos. Sin embargo, no llegué a la encerrona. Esta vez no me entró el Tema 11 (ya hubiera sido demasiado, ¿no crees? jajajajaja). De los que cayeron, opté por el de Bilingüismo y diglosia (Tema 8). Aquí me sirvió, además del hecho de ser trilingüe, las Capacitaciones de Valenciano e Inglés. Lo cierto es que el tema lo defendí regular, porque las distracciones durante el examen fueron de película; no nos dejaban ir al baño (cosa que no era legal porque la convocatoria decía que podríamos ir al baño acompañados). El caso es que había una mujer embarazada en mi tribunal que necesitó ir al servicio y como no la dejaban montó un espectáculo que nos desconcentró a todos. Sea como fuere, yo metí la pata y confundí diglosia con isoglosa, olvidé hablar de los pidgins… un desastre teniendo en cuenta lo sencillo y cercano que es ese tema para mí. En el práctico el despropósito fue por parte de quien escogió los textos. Nos pusieron un fragmento de El Curioso Impertinente de la edición prínceps y yo me dejé llevar más por la lingüística que por la literatura. Empecé a datar el texto en base a la vacilación de sibilantes, etc… no me atreví a decir que era el Curioso Impertinente, aunque los personajes, obviamente, los identifiqué. Aun con todo, yo estoy convencida de que mi prueba práctica merecía aprobar, porque comenté el segundo texto (un cuento de Camilo Jose Cela) mucho mejor, al menos eso me han dicho mis tíos (ambos catedráticos de Lengua). Acudí al tribunal sin ánimo de reclamar, pero convencida de que me enseñarían el examen… ¡qué ilusa fui!… las cosas de ser novata. La Presidenta no sabía decirme qué versión del Quijote era (averiguar que era la prínceps me llevó medio mes de julio, pues en mis cinco ediciones del Quijote, varias especializadas, la tipografía no se parece en nada). El caso es que me dijeron que reclamase para que ellos pudieran revisar mi examen, pero que no contara con verlo en persona. De esto quizás tendremos ocasión de hablar más adelante, pero ¡que injusto y sospechoso que no nos quieran enseñar los exámenes!, ¿no crees? Lo cierto es que me aterraba haber suspendido por faltas de ortografía, así que reclamé como me había dicho la Presidenta. Me subieron algunas décimas y me dijeron que el problema no había sido ni de las faltas de ortografía ni de redacción; tampoco supieron decirme mucho más, salvo que me había centrado poco en la literatura… salí devastada, hasta el punto de decir que no iba a volver a presentarme nunca más (creo que esto te debe sonar). 

Evidentemente, superada la rabia inicial, volví a plantearme el estudio tan pronto salió la adjudicación de inicio de curso. Este curso académico va a ser sencillo, pero complicado. Sencillo porque solo tengo 1º y 2º ESO, pero complicado porque he de compartir aula con otros dos profesores (programa PAM). Además, yo siempre he programado para 3ºESO, pero al no poder poner en práctica la PD (algo que me da mucha confianza a la hora de defenderla) he decidido que programaré 2º ESO.  El caso es que al hablar con mis dos compañeras y con mi tía, las tres coincidieron en que este año tocaba buscar medios distintos, por lo que veían necesario que buscara academia o preparador: ahí es donde entra Opolengua. Aquí en Alicante había dos preparadores buenísimos que ya se han jubilado y si hubiera otros, yo no he sabido dar con ellos. Muchos opositores van a una academia en Murcia, pero no es específica. El caso es que empecé a seguirte por Facebook hace años y desde siempre he pensado que, si alguna vez tuviera que prepararme con alguien, sería contigo. Me ha ayudado mucho tu altruismo para con nosotros, los que estamos pasando esta enfermedad que es opositar. Aunque rara vez he contestado al “¡Ponte a prueba!”, lo sigo desde el principio y me ha ayudado a ganar confianza (datar textos se me da bastante bien, porque me encanta la historia de la lengua). Asimismo, tus artículos han llegado siempre como regalos del cielo, en el momento oportuno, para cargarme de energía y seguir estudiando. Sin embargo,  el empujón final me lo dio el vídeo explicativo del Curso Opolengua Oro. Así las cosas y después de este rollo, que creo te irá bien saber (del mismo modo que a mí me gusta saber las pesquisas por las que han pasado mis alumnos hasta llegar a mí), quisiera que me indicaras precio, método de pago y cualquier otra información que consideres necesaria para poder empezar cuanto antes. Mi objetivo es muy claro: obtener mi plaza para seguir estudiando (quiero hacer Doctorado). Este año volverá a haber convocatoria en CCVV y en Cataluña. La idea es presentarme a ambas puesto que son periodos distintos pero el objetivo real es obtener la plaza aquí, en CCVV. El caso es que mi familia vive en Barcelona y aunque yo estoy feliz en Alicante (las cosas se han vuelto complicadas en mi tierra, qué te voy a contar que no sepas), mi padre no entendería que no me presentase ahí también; el hombre está mayor y enfermo, por lo que yo me desvivo por darle gusto en todo lo que puedo. Así, me planteo la convocatoria de Cataluña como un ensayo previo a la convocatoria que realmente me interesa, que es la de CCVV. Vuelvo a disculparme por haberme extendido tanto, pero creo que todo lo que te cuento puede serte útil a la hora de trabajar conmigo. Espero tener noticias tuyas muy pronto, estoy ansiosa por retomar el estudio (esta semana he estado con la PD de 2º). Muchas gracias de antemano por tu tiempo. 

Un saludo, 

Mi respuesta a la opositora

Hola, X: Complementariamente a la información que te van a mandar desde secretaría, quiero decirte que tu mensaje me ha conmovido y que estoy muy agradecido porque hayas compartido conmigo toda tu singladura. De hecho, te hago aquí una petición formal para poderla publicar en el blog, aunque sea sin tu nombre, porque creo que servirá de enorme inspiración a miles de personas. 

Te agradezco también que te hayas planteado elegirme entre tantos preparadores y academias como existen. Es un orgullo y una satisfacción muy grande que hayas pensado en mí, porque no eres una novata que no sabe todavía qué es esto, sino una persona inteligente y con un bagaje muy importante.

Te diré la verdad. No sé si te voy a ser útil o no. Creo que cuentas con apoyos muy importantes. Sí, creo que puedo complementar las visiones de las que ya partes (creo que sobre todo en el comentario), pero como ya te he dicho, tú no eres una persona que acaba de llegar a las oposiciones. Cuando te llegue la información, léela atentamente y si te parece bien, ponme otro mensaje ya directamente al correo desde el que te escribo.

Yo he preparado a centenares de personas, seguramente ya a miles y de ellas centenares han sacado la plaza. Llevo en esto desde 1992 y, como puedes suponer, tu relato me ha recordado muchas cosas: el azar, las decepciones, la injusticia y el absurdo de los tribunales… Todo esto es así y muchos lo hemos sufrido. Pero también te digo otra cosa: vas a obtener tu plaza con total seguridad, porque no he conocido a nadie todavía (y fíjate que digo a nadie) que no haya alcanzado la meta si ha persistido. Esto, en realidad, es una gran desgracia para la educación pública, pero es así y es eso lo que explica que luego haya en los tribunales algunos incompetentes que hay. Y si hasta los incompetentes sacan la plaza, imagina los que no lo son… De lo que sí estoy seguro es que además de que sacarás tu plaza, serás siempre una profesora que hará de su vida una profesión dedicada a nuestra lengua… y a este nivel ya no llegan todas las personas. Tú estás entre ellas. Será para mí un placer y un enorme orgullo ayudarte en tu tarea si así lo decides. Te lo digo desde la humildad, porque seguro que tú tía sabe más que yo y que los que te ayudan en la programación también. Yo, en realidad, lo único que pongo en todo esto es sentido común, responsabilidad, mucho trabajo, persistencia invencible y algo de talento para orientar a quienes confían en mí.



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