Profesor de español… ¡y a mucha honra!

Sé que este artículo puede resultar polémico y que, por tanto, no me conviene. Sé que en España las empresas suelen huir de mantener posiciones políticas. Es un rasgo de las empresas de nuestro país: ponerse de perfil ante los problemas de la nación. Antes ver hundirse y romperse la nación que perder un cliente… Y así le va a nuestra pobre España. Si quienes pueden influir, solo se preocupan de ganar dinero… ¿qué mensaje se está lanzando a los ciudadanos? Las empresas europeas y americanas tienen valores y se comprometen con ellos. Nosotros, en Opohispania, humildemente, también tenemos unos valores y nos comprometemos con ellos. Y uno de ellos es la defensa de la nación y la lengua española.

Así que, como en otras ocasiones, desde Opohispania empleamos la palabra para manifestar nuestro apoyo a los valores que son la base que hace posible nuestro trabajo.

Instituto San Isidro (Madrid). Antiguo Colegio Imperial, donde estudió Quevedo

En defensa de la nación española

Nada surge del aire. El sistema educativo público español (y con él Opohispania y Opolengua) existen porque existe una entidad que se llama España. El dinero que financia nuestro sistema educativo y paga nuestras nóminas proviene de España. El dinero que hizo posible los caminos reales y el sistema de defensa contra los piratas argelinos durante la Edad Moderna y más modernamente, las autopistas que nos permiten ir al trabajo y la policía que nos defiende, viene de España. Por tanto, cualquier agresión a España es una agresión contra su sistema educativo público y, por tanto, contra quienes lo integramos.

En defensa de la lengua común: el español

Pero además de eso, nosotros existimos y somos como somos, y vivimos como vivimos, porque existe una lengua común que ha unido durante casi mil años a los españoles y durante más de quinientos años a centenares de millones de personas, estableciendo un puente de comunicación entre continentes y razas que supone casi el 20% del PIB de España (cineastas, músicos y escritores incluidos). Casi uno de cada cinco euros que entran en España lo hacen gracias al español. No solo no vamos a renunciar a ese privilegio, sino que vamos a manifestar con orgullo nuestra pertenencia a esa comunidad inmensa y privilegiada y vamos a luchar por defender los derechos de todos aquellos que quieran hablar y aprender en nuestra lengua. Y para ello no queremos entrar en comparaciones (siempre odiiosas) con otras lenguas que se hablan en España (ni en número de hablantes, ni en historia, ni en literatura, ni en utilidad real en el mundo globalizado), pero no podemos asistir impasibles, como ocurre desde hace décadas, a la continua agresión a nuestra lengua. Somos profesores. Podemos comentar noticias con nuestros alumnos, podemos explicarles la historia de nuestra lengua, podemos difundir nuestro orgulloso tesoro literario. Tenemos a Cervantes, a Lope, a Quevedo, a Valle, a Machado… El Quijote, el Lazarillo, La Regenta… ¿Quién tiene más que nosotros? ¿Qué lengua ha aportado más a la humanidad y al conjunto de los españoles? Justamente por no haber explicado y defendido este legado en Cataluña hemos llegado donde hemos llegado: a una situación en la que la lengua de la burguesía autóctona está marginando la de la mayoría humilde, estigmatizándola y prohibiendo su uso en el medio educativo. ¡Basta ya!

En estos días, esa agresión continua va a convertirse en una abierta rebelión que busca la ruptura de España. No lo consintamos sin hacer lo que está en nuestra mano. No todas las semanas se va a jugar el destino de España. Quizá haya un día futuro en que nos preguntemos: ¿qué hice yo cuándo intentaron romper España? Estemos a la altura de las circunstancias. ¿Acaso no queremos que haya muchas plazas de Lengua en las oposiciones? ¿Es que esas plazas caen del cielo?

Miguel de Cervantes

¿Cuál es la posición de Opohispania y Opolengua?

Se equivocan aquellos opositores que creen que en esa región de España que se llama Cataluña nada les concierne. Ya nos han quitado el derecho a presentarnos allí a las oposiciones, ya han quitado el derecho a millones de alumnos a aprender en el colegio en su lengua común con lo que se han perdido miles de plazas de profesor. ¿Cuántas oportunidades a cuantos opositores se nos han restado en Cataluña en las últimas décadas? ¿Quién ha sembrado en nuestro país la semilla de la diferenciación y de los privilegios lingüísticos? ¿Quiénes han abocado a la lengua común, la misma en la que se entienden catalanes, gallegos, andaluces y vascos cuando hablan entre ellos, a una situación de abierta diglosia (tema 8)?

Ser profesor de español es un privilegio que nos permite ir a cualquier lugar del mundo y tener muchas más oportunidades de trabajo (como bien saben quienes han tenido que salir estos años pasados). Y ser profesor de español es un privilegio que disfrutamos gracias a millones de antepasados españoles que forjaron nuestra nación y que se jugaron la vida yendo y viniendo de América, extendiendo nuestra cultura. Y cuando eso es así (y lo es), ser profesor de español es algo honroso que conlleva unas obligaciones: la defensa de nuestro idioma y nuestra nación. De bien nacidos es ser agradecidos.

Tenemos en nuestras manos el presente y el futuro de las generaciones más jóvenes. No perdamos la oportunidad histórica y ayudémosles a defender el mayor bien común que nos legaron nuestros padres: nuestra nación y nuestra lengua.

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