Ponte a prueba: Geografía e Historia

Las prácticas suponen el reto más complicado para el opositor de  Geografía e Historia. Con la próxima convocatoria casi confirmada  no está de mas ir  calentando motores; desde Opohispania os ayudaremos proponiendo semanalmente una práctica que os sirva de revisión y evaluación de vuestros puntos fuertes y débiles.

Para inaugurar nuestra sección comenzaremos con un texto que trajo de cabeza a los opositores en tiempos “pregoogle” a finales de los años ochenta, y es que la Historia Medieval Española, reconozcámoslo, es una auténtica “terra incognita” para el opositor medio ¿Seriáis capaces de acertar el suceso que narra y situarlo en su contexto histórico sin recurrir al buscador?

“… mandaron hacer un cadahalso… en un gran llano, y encima del cadahalso pusieron una estatua asentada en una silla, que descían representar a la persona del Rey, la cual estaba cubierta de luto. Tenía en la cabeza una corona, y un estoque delante de sí, y estaba con un bastón en la mano. E así puesta en el campo, salieron todos aquestos ya nombrados acompañando al Príncipe Don Alonso hasta el cadahalso…Y entonces…mandaron leer una carta mas llena de vanidad que de cosas sustanciales, en que señaladamente acusaban al Rey de quatro cosas: Que por la primera, merescía perder la dignidad Real; y entonces llegó Don Alonso Carrillo, Arzobispo de Toledo, e le quitó la corona de la cabeza. Por la segunda, que merescía perder la administración de la justicia; así llegó Don Álvaro de Zúñiga, Conde de Plasencia, e le quitó el estoque que tenía delante. Por la tercera, que merescía perder la gobernación del Reyno; e así llegó Don Rodrigo Pimentel, Conde de Benavente, e le quitó el bastón que tenía en la mano. Por la quarta, que merescía perder el trono e asentamiento de Rey; e así llegó Don Diego López de Zúñiga, e derribó la estatua de la silla en que estaba, diciendo palabras furiosas e deshonestas”.
Podéis compartir vuestras respuestas en nuestra página de Facebook.  Mientras tanto que no falte la ilusión y el entusiasmo ¡No cejéis en el empeño!

 

 

 

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