¡Ponte a prueba! 10/2019 (Solución). Ejercicio Práctico de Geografía e Historia

Efectivamente, tal y como nos dice Silvia Go a través de Facebook, el hombre del retrato es Otto von Bismarck, canciller del Imperio alemán a finales del siglo XIX.

En el periodo que va desde finales del siglo XIX hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial (1870-1914), Europa vivió el periodo que se ha dado en llamar la paz armada porque, aunque no se produjo ningún conflicto bélico, los estados europeos emprendieron una carrera armamentística sin precedentes, en parte debido a la expansión colonial y en parte al deseo de reconocimiento internacional.

El canciller alemán Bismarck jugó un papel fundamental como árbitro gracias a su gran capacidad diplomática y a su clara visión estratégica. Supo mantener un difícil equilibrio de alianzas (los llamados sistemas bismarckianos) para aislar a Francia del resto de potencias, evitando así su intento de recuperar Alsacia y Lorena, perdidas en 1871 como resultado de la guerra franco-prusiana.

Según Eric Hobsbawm, durante veinte años Bismarck fue el indiscutible campeón mundial en el juego del ajedrez diplomático multilateral y a él exclusivamente debe atribuirse el éxito de mantener la paz entre las potencias.

En 1872 Bismarck propició la llamada Alianza de los Tres Emperadores, pacto entre Alemania, Austria y Rusia con el fin de hacer frente común ante las influencias de los regímenes más liberales de Europa occidental y aislando a Francia como consecuencia de ello.

No obstante, en los siguientes años los intereses de Rusia en los Balcanes chocaron con los de Austria, firme aliada de Alemania, por lo que el pacto conseguido por Bismarck se fue resquebrajando, dando lugar a un nuevo equilibrio de fuerzas. La nueva situación se plasmó en la Triple Alianza (1882), pacto firmado entre Alemania y el Imperio austrohúngaro, al que después se unió Italia. Por su parte, Francia y Rusia fueron aproximándose, al estar ambas enfrentadas con Alemania.

El ascenso al trono del káiser Guillermo II, partidario de una política más agresiva, apartó a Bismarck del gobierno (1890), lo que unido a la firma de la alianza franco-rusa (1892) consagró el sistema dual con dos bloques en torno a Francia y Alemania, respectivamente.

Consciente de las graves tensiones que amenazaban a Europa, Bismarck dejó una frase que a la postre resultaría trágicamente premonitoria: si alguna vez hay otra guerra en Europa, será resultado de alguna maldita estupidez en los Balcanes.

Los contenidos relacionados con esta imagen pertenecen a los temas 42 (Imperialismo y expansión colonial. Los conflictos internacionales antes de 1914), 46 (Los estados balcánicos en el siglo XX) y 47 (La Primera Guerra Mundial y las relaciones internacionales en el período de entreguerras. La crisis de 1929).

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