Sobre el imprescindible repaso veraniego de los temas de oposiciones

El fin de curso se acerca y se extiende ya ante nosotros la perspectiva de un extraño verano, marcado indudablemente por la terrible pandemia que padecemos. Esperamos y deseamos que todo vaya bien, que nuestra industria turística (la más potente del país) y nosotros mismos podamos disfrutar de un más que merecido descanso; pero, en verdad, nada hay seguro y son posibles los rebrotes, tal y como estamos viendo, por lo que no podremos bajar la guardia hasta que las autoridades sanitarias nos digan lo contrario.

Cuando se preparan oposiciones, cuando las oposiciones son una alternativa vital, cuando somos opositores de verdad, el verano se puede emplear en hacer muchas cosas que nos acercarán a la meta. Algunas personas podrán aprovechar para estudiar y ganar temas sobre los contendientes en esta carrera de fondo que son las oposiciones, otras podrán volcar su creatividad en nuevas unidades didácticas y otras se sumergirán en el burbujeante mundo del comentario de texto. Nosotros siempre decimos una cosa: lo único que no se debe evitar son los repasos.

Para un opositor, los repasos son siempre sagrados

Los repasos, como dice nuestro Método de estudio Opohispania, son el riego. Después de haber cultivado la tierra, sembrando (comprendiendo y memorizando los temas), participando en su germinación (memorización completa del tema) no podemos consentir que esa planta nueva y frágil que va surgiendo (cada uno de los temas) pueda venirse abajo e incluso morir. Es preciso garantizar el riego de los mismos y ese riego es el repaso. Nosotros ideamos un método de repaso rápido y muy eficaz que obliga al opositor durante el curso académico a repasar todos los temas semanalmente. ¿El objetivo? Ser una máquina de vomitar temas de forma mecanizada, sin necesidad de pensar mientras escribimos; es decir, mecanizar la expresión (sabiendo que la comprensión es un paso previo e imprescindible para la rápida memorización). Esa será la forma de destacar escribiendo más palabras que nadie el Día D. Por ese objetivo trabajamos y ese objetivo conseguimos.

En verano relajamos nuestro celo con los repasos, pero en modo alguno los abandonamos porque es la parte más sagrada de nuestra preparación.¿Alguien se va de casa de vacaciones y deja sus plantas sin garantizar su riego regular? No. Sabemos que nos ha costado mucho trabajo y esfuerzo su germinación y su cuidado. ¿Vamos a perder esa planta para tener que volver a empezar? No. Garantizamos a esa hija de nuestro esfuerzo y nuestro tiempo un riego que la permita subsistir hasta que volvamos a casa. El tema nos ha costado también mucho esfuerzo (quizá más que cada planta) y por ello, es un verdadero crimen no cuidarla.

Así pues, hay que garantizar un buen plan de repasos. No hace falta mantener el ritmo del curso académico, pero sí garantizar al menos que cada quince días vamos a repasar todos los temas. Si tenemos treinta temas, quiere decir que cada día habrá que repasar dos. Siguiendo nuestro método de estudio, quiere decir que dedicaremos a esta tarea unos quince o veinte minutos por tema si el tema lo llevamos desde hace pocos meses y entre diez y quince minutos si ya lo llevamos desde hace meses. En total, habrá que dedicar al repaso unos cuarenta minutos diarios. Si todavía no llevamos quince temas, podemos dedicar esos cuarenta minutos de forma diaria a cada tema.

Sea como fuere, lo fundamental es grabarse a fuego que hay que repasar todos los temas garantizando que los vemos al menos una vez cada quince días o lo que es lo mismo, cuatro veces durante los meses de julio y agosto.

No solo se trata solo de impedir el olvido que, como todos los que hemos opositado sabemos, se produce de forma inevitable si no repasamos los temas, sino de mantener además la maquinaria en funcionamiento. De la misma manera que una fundición no puede apagar los altos hornos sin que sufra la maquinaria, nosotros no debemos olvidar (no nos interesa hacerlo) que en septiembre volveremos a los temas y nos tendremos que enfrentar a los temas de nuevo. Si hemos repasado, empezaremos septiembre a tope y nos pondremos a velocidad de crucero en una semana. Si nos hemos pasado el verano in albis, llegará octubre y no estaremos a tope, con lo que la pérdida no será de dos sino de tres meses. El repaso es, por tanto, una responsabilidad que no podemos eludir.

¿Y cuándo y cómo repasar los temas de las oposiciones?

Esta es una gran pregunta y la respuesta debe darla cada persona en función de sus circunstancias. Si se me preguntara a mí, que tengo obligaciones familiares, yo lo haría a primera hora de la mañana, cuando estoy más descansado y todavía la casa está en completo silencio. Así que lo que yo haría sería incluir esta rutina (de un máximo de cuarenta minutos) justo después del desayuno. Pero cada persona es un mundo y tiene sus propias circunstancias, por lo que habrá de adaptar esta rutina a su propia situación. Lo fundamental es la norma de repasar el tema una vez al menos cada quince días.

Y nada más por hoy. Como siempre, nuestro recuerdo a las víctimas y nuestro cariñoso saludo a sus allegados. Saludos y ánimo.

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